domingo, 15 de junio de 2014

M.A.T.E.O (que te veo): Dexter

Aunque se alargó ocho innecesarias temporadas y puso punto final con una abracadabrante vuelta de tuerca (que terminó por no ser tal, si uno lo piensa un poco.) las andanzas de Dexter Morgan (Michael C. Hall), el asesino en serie más atípico de la historia de la televisión sigue conformando unos de los iconos audiovisuales más poderosos de lo que llevamos de siglo.

Para quien no lo conozca, "Dexter" narra la vida y milagros de un forense de la policía de Miami que, en sus horas libres se dedica a aplicar la Ley del Talión con los criminales que se cruzan en su camino. Para el exterior, Dexter representa la seriedad de un científico, la honestidad que se presume en un policía y la simple pero eficiente afabilidad de todo hombre soltero entregado a su trabajo y con escasa vida social. En su interior, habita un monstruo, un pasajero oscuro con un estricto y perturbado código moral y la empatía justa para que sus víctimas no vean lo que se les viene encima hasta que ya es demasiado tarde y viajan a su descanso final a bordo del "Slice of life".

Temporada tras temporada, los guionistas fueron elevando el nivel de calidad de la serie, enfrentándolo a retos cada vez más complejos y haciendo evolucionar al personaje en una salida a la superficie lenta pero implacable: el pasajero oscuro seguía a bordo, pero eso no era obstáculo para que Dexter se enamorara de Rita (la incandescente Julie Benz), se casara con ella e, incluso, llegaran a tener un hijo juntos. Parecía que al amigo Morgan solo le faltaba plantar un árbol y escribir un libro, pero entonces llegó la cuarta temporada y todo saltó por los aires (SPOILERS sin mesura desde ahora)

El enfrentamiento entre Dexter y un oscuro asesino ritual de nombre Trinity (el gran John Lightgow en una de las interpretaciones más brillantes de los últimos años) da de si doce adrenalíticos episodios en los que la implacable y cartesiana forma de matar de Trinity ( víctima desangrada en una bañera, víctima lanzada al vació y víctima apaleada a martillazos para volver a iniciar el ciclo) contrapuntea una realidad personal de nuestro héroe cada vez más anclada en los arquetipos sociales y, por tanto, más vigilada que nunca, con todo lo que ello implica para sus "aficiones".

Tras una batalla sin cuartel, Dexter logra acabar con su némesis en los últimos compases de la temporada. Mientras el forense más sanguinario de Miami reflexiona acerca de los riesgos de compatibilizar su doble vida, se desgranan los últimos minutos del capítulo y entonces..... Entonces, se produce uno de los M.A.T.E.O (para más datos acerca del concepto, pueden pinchar aquí)  mas estremecedores que se recuerdan. Quien lo vio, posiblemente no lo olvide nunca.

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