martes, 7 de agosto de 2007

Rozando la perfección


Un gran vaso de pis. De tan escatológica y poco afortunada forma despachó Michael Caine a "Sleuth", la obra de teatro de Anthony Saffher que a principios de los setenta triunfaba en los escenarios de Londres. Ironías de la vida, pocos meses después, en 1972, el magnífico actor británico se llevaba su segunda nominación al Oscar por la adaptación cinematográfica de dicha obra de teatro que protagonizó junto a Laurence Olivier y que dirigió Joseph Leo Mankiewick ¿Por qué siendo "Detective" la traducción literal del inglés se estrenó en España con el absurdo título de "La huella", sigue siendo un misterio digno de un idem.

Yo siento adoración por muchas películas. No pasa un año sin que revise total o parcialmente "El padrino", "Un tranvía llamado deseo", "El guateque", "L.A. Confidencial", "Sed de mal", "Cantando bajo la lluvia", "Los puentes de Madison" y un buen puñado más de indiscutibles clásicos. Me gusta recrearme con escenas, diálogos, interpretaciones, momentos estelares y siempre hay algo nuevo que no recordaba claramente o que, con el transcurso del tiempo aprecio de una manera diferente. Pero "La huella" es algo más.

Durante una época la veía entera cada mes, tenía grabado el sonido de la película en una cinta magnetofónica y la ponía como música de fondo mientras leía o mataba marcianitos en el ordenador. Su excepcional banda sonora a cargo del músico británico John Addion se ha convertido en mi Santo Grial particular y continuo mi particular cruzada en descubrirla .Conozco cada movimiento de cámara, cada frase, cada plano, cada subida de tono. La he visto en castellano, en inglés ¡y en mejicano. En el cine y en el salón de mi casa, en DVD y en VHS. Incluso ahora, ya pasada esa etapa procuro verla, al menos dos veces al año. Dicen que no existe la perfección y yo no soy nadie para enmendarle la plana a tanto sabio que lo mantiene, pero, cinematográficamente hablando, "La huella" es lo más cercano que yo conozco a tan ideal estado.

No es bueno explicar mucho del argumento de esta película. Andrew Wyke, famoso escritor de novelas policíacas (Olivier) invita al pretencioso Milo Tindle (Caine) a pasar un fin de semana en su inmensa mansión. Al poco tiempo, descubrimos que este último, peluquero de profesión, mantiene una relación amorosa con la mujer del histriónico literato. Es el primero de los muchos y sorprendentes giros que regala el espléndido guión redactado a cuatro manos entre el autor del libreto teatral original y el director de la película, el siempre genial Mankiewicz, el cual no se limitó a teclear lo dictado por Shaffer sino que aportó algunas de las grandes ideas de la película, como el laberíntico jardín en el que se desarrollan los primeros minutos de la cinta, las habitaciones plagadas de juegos y autómatas que nos muestran el carácter infantil y perverso del personaje de Olivier o la reconstrucción del personaje de Michael Caine que pasa de ser un judío dueño de una agencia de viajes en el texto teatral original a peluquero italiano en la adaptación cinematográfica con la finalidad de darle un aire más seductor y cosmopolita.

Si el guión es una obra maestra, las interpretaciones no le andan lejos. Tanto Olivier como Caine estuvieron nominados al Oscar por sus interpretaciones y no tengo duda de que si cierto Vito Corleone no hubiera andado por allí el día en el que se dieron los premios, la estatuilla hubiera amanecido en la chimenea de uno de los dos. Cuenta Mankiewicz en sus memorias que, al principio del rodaje, ambos actores recelaban el uno del otro por su respectivo prestigio en el teatro (Olivier) y en el cine (Caine). Además, las largas parrafadas que ambos personajes tienen durante el metraje provocó más de un dolor de cabeza y lagunas de memoria que no ayudaron , precisamente, a relajar el ambiente. Parece que, finalmente, solucionaron sus problemas, a la vista del auténtico recital que ambos actores ofrecen en las más de dos horas de películas.

Nada de esto hubiera sido posible sin la labor tras la cámara de Mankiewicz en el que fue su último trabajo como director. Con sesenta años cumplidos, el autor de "Eva al desnudo", "Cleopatra" o "La condesa descalza" hace una labor sencillamente deslumbrante. Nadie ha sabido rodar la palabra como lo hizo el cineasta norteamericano. En todas sus películas, el dialogo es el elemento fundamental. Los personajes se desarrollan a través de la palabra. Sus actos son únicamente consecuencia de lo dicho. Ya lo demostró con creces en sus anteriores películas, pero nunca con mayor maestría que en "La huella". Conseguir que durante más de dos horas no puedas apartar la mirada de la pantalla para seguir a tan magro plantel de actores que además apenas dejan de hablar durante todo ese tiempo, sólo está al alcance de los genios.

Se anuncia ahora una nueva versión de esta obra maestra con el aliciente principal de ver a Michael Caine en el papel que, en su momento interpretó Laurence Olivier con Jude Law retomando el de aquél y Kenneth Branagh el de Mankiewicz. En principio, la idea, aunque innecesaria parece contar con buenos mimbres. Ahora bien, dado el carácter casí sagrado que, para mí, tiene esta película, me planteo seriamente si verla o no cuando la estrenen. Sobre todo sabiendo que la perfección no existe.

17 comentarios:

Moriarty dijo...

Tal vez, te parezca sacrilego, pero no la he visto. Y tal es la pasion que desprendes que me siento en la obligacion de conseguir verla. Pienso que no deberia decir en voz alta que soy un entusiasta fanatico del cine si, sabiendo que existe una obra del calibre que comentas, dejara pasar la oportunidad.

jotaeme dijo...

Pues mire usted, en ésta ocasión no me he leído su entrada al completo; simplemente he constatado que era una honra de la película en cuestión y he determinado que viniendo de usted la recomendación, antes veré la película que su comentario sobre ella.

Es más, si me honra con su presencia, me gustaría contarle entre los presentes a la contemplación de obra tan sublime.

Este ron se me ha acabado, voy a por otro,

De usted,

JM

Ramón dijo...

Una Gra Película. La ví hace poco y reconozco que es magnífica. Tanto Olivier como Caine están soberbios.
Veremos que nos ofrece Branagh con su remake.

Saludos.

princesabacana dijo...

¿Jude Law? ¿Es preciso meterle en todas partes? Cuando les da por alguien, hay que ver qué pesaditos son.

OTIS DRIFTWOOD dijo...

¿Por qué coño hacer una nueva versión de lo que es ya una obra maestra? ¿Qué necesidad hay? ¿Para acercar el clásico a las nuevas generaciones? Pues que inviertan en marketing para promocionar la versión clásica. Pero sobre todo: ¿por qué, !oh, Dios!, Jude Law?

Azid Phreak dijo...

Vaya por delante que, en mi modesta opinión, el gerundio del título de encabeza esta reseña, sobra más que un libro en casa de Ana Obregón.

Para mi si hay una película redonda y que supera ampliamente a su historia original, aunque esta sea una obra de teatro, es La Huella. De hecho, junto a El Sueño Eterno y En el Estanque Dorado, es una de las que suelo revisar con más frecuencia.

Al igual que tú Tarquin, la he visto infinidad de veces y a día de hoy no he encontrado un sólo fallo. Las interpretaciones de ambos son de lo mejor que ha parido el cine, el guión es soberbio y la acción no para de describir giros y piruetas en el aire, con lo que te tiene pegado a la pantalla hasta el final.

En cuanto a lo del remake, yo tampoco soy muy partidario, pero al parecer Branagh va a adaptar la obra teatral directamente. Dice no querer tocar la obra de Mankievick, pues considera el original suficientemente rico. Ciertamente da miedo.

Por cierto, veo que algunas de tus revisiones coinciden con las mías: El guateque, El Padrino II, L.A.Confidential (¿¿porqué le darían tantos Oscar a Titanic aquel año??), Sed de Mal y Los Puentes de Madison son películas que suelo revisar. Me resulta grato conocer a alguien que disfruta de Los Puentes de Madison. Siempre que he dicho en algún circulo de amistades que me encanta, alguien ha tenido que soltar "la machada" de: "Vaya mariconada". En mi opinión esta si que "roza la perfección".

Una vez más me alegro de conectar cinematográficamente contigo.

Saludos!!

Rodi dijo...

No se si roza la perfección, películas que para mi lo hayan conseguido hay bien pocas ("Lawrence de Arabia", "L.A. Confidential", y alguna más), supongo que eso es cuestión de gustos, pero no hay duda que "La huella" es una obra maestra.

Siempre me encantó la frase final de Michael Caine a Laurence Olivier.

Saludos.

nonasushi dijo...

Pues yo soy de as que quiere ver el Remake. Es que me tira Caine, mas que a la Paris Hilton una botella de vodka en un club de gigolos. Pero bueno, se que sera difícil superar a la ya nombrada.
Saludos

Tarquin Winot dijo...

Como dice Azid, vamos por partes.

Moriarty: Estoy convencido de que te gustará. Tu enorme entusiasmo por el cine, se verá incrementado aún más.

Jotaeme: Ron, un buen puro y "La huella" en tu insuperable sala de cien. Imposible negarse. Fija día y hora.

Ramón: Bienvenido al blog. Coloco un enlace directo al tuyo.

Princesabacana: La verdad es que están un poco pesaditos con el chico este. Pero, la verdad, a veces, da la talla. No me disgusta la elección.

Otis: Otro miembro del club de enemigos de Jude Law. ¿No os gustó en "Camino a la perdición"? Insisto en que da el papel con ese aire de angelito con la lado oscuro.

Azid: ¡¡Por fin!! Un tío con sensibilidad. He pasado por lo mismo que tú con la película de Eastwood. Hay que tener el corazón de granito para no emocionarse en la tremebunda secuencia bajo la lluvia cerca del final.

Rodi: Toda la secuencia final es grandiosa, pero lo de frasecita final es inconmensurable. Mejor resumen de la película, imposible.

Nonasushi: Desde mi punto de vista, no hay mejor actor vivo en este momento. Es lo más grande de las películas en las que participa. Fíjate si me gustará que hasta le perdono "En tierra peligrosa", con el desmembrable Steven Seagal.

BUDOKAN dijo...

Muy bueno el post sobre este genial film que está llevado hacia adelante por esos dos genios ingleses de la actuación como Olivier y Caine. Creo que se viene una remake de esta genialidad. Saludos!

jotaeme dijo...

Camino a perdición es otro de esos grandes títulos que deberías añadir a las obras a revisitar periódicamente, Tarquin.

Y sí, es la única película en la que Jude Law está soportable porque por regla general me empalaga su presencia. ¿Cómo no recordarle en la infame I.A., película que sólo puede verse previo consumo de omeprazol?

JM

Tarquin Winot dijo...

Precisamente, acabo de revisar hace unos días esa gloriosa película ¡¡¡Qué grande es Paúl Newman!!! Impresionante en la secuencia en la que obliga al tarado de su hijo a pedir perdón por lo que ha hecho ante sus socios. Hiela la sangre su mirada.

Budokan, echo de menos tus críticas. Necesito mi dosis.

Hatt dijo...

Grandiosa película. A ver si Branagh (y guionistas) es capaz de aportar elementos propios y nuevos.

(por cierto, en cuanto a Law, pues un actor normalito con algunos buenos momentos y respecto a Camino a Perdición, me parece muuuuy lenta y sobrevalorada, aunque él no tiene la culpa).

Javier G. Pasamón dijo...

Una joya del cine, sin lugar a dudas, con uno de los mejores guiones que se hayan podido ver, simplemente perfecto.

Y las actuaciones de Olivier y Caine, magistrales.

Veremos el remake a ver ke es lo que hacen Caine y Law....

Un saludo!!

Tarquin Winot dijo...

Discrepo, amigo Hatt. "Camino a la perdición" contiene momentos de cine auténticamente deslumbrantes (la primera aparición de Law, la muerte bajo la lluvia, el portentoso final...) Sí es cierto que tiene un breve bajón hacia la mitad, pero tarda poco en remontar el vuelo. A mí, me encanta....y, en esta ocasión, no mataría a Tom Hanks, como me suele apetecer.

Bienvenido, Javier. He dado una vuelta por tu blog y promete bastante. Volveré con un poco más de tiempo. Saludos

Juniper Girl dijo...

Mas extraño aun... que jude law repita en otro papel que haya interpretado Michael Caine. Ya hicieron el remake de alfie y el fue el protagonista. Vaya que lo quieren poner como el sucesor de Caine.

Tarquin Winot dijo...

No me había dado cuenta de ese detalle que mencionas. No creo que sean intercambiables. A Law le falta clase y un poso de inquietante oscuridad que el genial Caine maneja a su antojo.

Bienvenida, por cierto. Espero verte pronto por aquí, Juniper