miércoles, 10 de marzo de 2010

Una más


La situación en mi barrio se hizo tan insostenible hace unos meses que el Ayuntamiento decidió instalar cámaras de seguridad en cada esquina y, así, lograr un poco de paz en una vecindad abrumada por la delincuencia, las drogas y la conflictividad racial y religiosa. De hecho, justo entre dos de las ventanas de mi casa han instalado una de estos horrendos aunque eficientes artilugios como el que adorna esta entrada.

Y digo eficientes porque desde su instalación, ya casi nadie nos despierta en mitad de la noche pidiendo auxilio ni la bella señora Winot tiene que emular a Usain Bolt para recorrer los quinientos metros que separan su puesto de trabajo de nuestro hogar cuando vuelve a horas intempestivas tras su jornada laboral. Los siniestros tipos que trapicheaban con cigarritos de la risa en la misma puerta del local donde la heredera y servidor vamos a comprar el pan los fines de semana, hace casi un mes que no aparcan su despreciable humanidad en las calles de mi barrio y me faltan dedos en las manos para contar los días que han transcurrido sin escuchar como revienta en astillas la ventanilla de un coche aparcado a plena luz del día.

En mi caso, que lo único que podría llegar a captar la cámara es una excavación nasal o un magreo genital para acomodar las colgantes, la presencia de los artilugios no solo no me incomoda sino que, muy al contrario, me genera innumerables beneficios. Reconozco que es triste que nos tengan que plantar ojos electrónicos por las paredes para poder vivir en paz y que solo su presencia evita que la gentuza que puebla el barrio siga haciendo lo que le viene en gana. Pero así son las cosas y si con este sistema consigo dotar de mayor seguridad a la bella señora Winot, a la heredera y a servidor, bienvenidas sean las cámaras.

Como era de suponer, no han faltado voces denunciando el presunto ataque al derecho a la intimidad que supone la presencia de los cachivaches electrónicos mencionados y las paredes de las sinuosas calles de mi barrio están tapizadas de pegatinas en las que colectivos de diverso pelaje avisan de que las cámaras van a convertir el barrio en un gueto (?) y que, cada vez que uno dé un paseo, "okupe", bese o se saque un moco (no me invento una coma. Todas estas paridas aparecen impresas en los carteles) será filmado para la posteridad. Incluso, se han llegado a convocar manifestaciones que, a pesar de rivalizar en poder de convocatoria con el que tendría una gira de Joselito en Uganda, no dejan de sorprenderme por el implacable candor progresista y la patente ceguera que perfuma sus gritos de guerra y que parecen obviar la tremenda inseguridad que existe en las calles de una vecindad a la que no parecen pertenecer.

Por lo que a mi respecta, el único miedo que tengo ahora mismo, si de temas de seguridad hablamos, es que alguno de estos respetuosos y pacíficos defensores de la libertad que se vienen rasgando las vestiduras desde hace semanas, decida, como en otras ocasiones, defender sus derechos a pedradas y, por querer combatir la "represión" que la instalación de las cámaras supone, reviente una de las ventanas de mi casa al intentar proteger su intimidad en detrimento de mi seguridad. Estoy por escribir al Ayuntamiento para que pongan una más frente a mi casa. Solo por si las moscas.

11 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Estoy fully de acuerdo. Yo no percibo ni Gran Hermano ni fascismo en este tipo de medidas.
Las calles son un lugar de convivencia común en el que han de imperar unas normas básicas.
Si no se cumplen por las buenas, habrá que hacerlas cumplir por las malas.
Y, o nos tomamos la justicia por nuestra mano (mal asunto), o le dejamos a la Justicia nuestros ojos.
Protestar antes de tiempo me parece presuponer siempre lo peor y no ver las ventajas que comentas.
Que no se preocupen los temerosos, que yo seré el primero en cargarme la cámara de una pedrada el día que me multen por urgarme la nariz.

Kampanilla dijo...

Es un tema bastante espinoso. Entiendo las dos posturas. Vale que mejora la seguridad ciudadana, y está claro que en tu caso son todo beneficios, pero a mi no me acaba de convencer.

Tal vez me de miedo que sea este el comienzo de un futuro lleno de cámaras y controles a los ciudadanos, como hemos visto en tantas películas de ciencia ficción.

Soy una peliculera jeje...

Salu2!

Angel "Verbal" Kint dijo...

Totalmente de acuerdo...a mi me sorprende cuando la gente se queja de que las cámaras roban la privacidad de la gente en la calle!! y qué coño hacen en la calle? masturbarse?

Por mi pueden poner todas las cámaras que quieran en cada calle...yo seguiré paseando por ellas con la misma tranquilidad...o más

María dijo...

A mí en otros temas me habría pasado como Kampanilla. Por lo general suelo ver las dos posturas (es lo que tiene ser libra). Pero en este caso, lo tengo claro.

Estoy totalmente de acuerdo con que os hayan puesto cámaras de seguridad, más que nada por eso: por seguridad. Imagínate que vas por la calle y te atracan. Eso facilitaría el poder pillarlo. En mi barrio no hay problemas, pero daría lo que fuera (si la situación lo requiere) de que las pongan.

Strafford dijo...

La eterna discusión: libertad vs seguridad.
A mi me molestaria la presencia de cámaras de seguridad en mi barrio, pero si es especialmente problemático (que gracias de Dios, no lo es) creo que yo, como todos, acabaríamos asumiendo tu posición.
Suerte y cuidado al sonarte la nariz!.

María dijo...

Yo creo que depende de la situación. Si ponen cámaras para cotillear lo que hace o deja de hacer la gente, obviamente atenta contra la libertad. En cambio, si es un barrio conflictivo, dan seguridad y la gente puede gozar de su libertad.

Aunque mi barrio es seguro, cuando había una tienda de esas que estaban abiertas las 24 horas del día, los fines de semana por la noche había por allí una pareja de policías que estaba haciendo su ronda y se pasaban por ese 24 horas para comprarse algo de comer. Obviamente a mí me daba seguridad.

Lázaro dijo...

hola Tarquin..
yo soy partidario de ellas,se trata de un tema de seguridad no chafardeo,lamentablemente,las calles de las ciudades están volviendo peligrosas,por diferentes motivos..
un saludo,yo no comprendo que apadreen las cámaras..
un saludo

Tarquin Winot dijo...

Efectivamente, Lombreeze, no hay nada "orwelliano" en este tema. Pensar lo contrario es no captar la diferencia que hay entre que vigilen tu casa y tu calle,por poner un ejemplo.

Lo anterior, Kampa, también vale aquí para ese miedo al "ojo que todo lo ve". A ese, tanto Lombreeze como servidor le iban a arrear un par de buenas pedradas.

Al parecer, Angel, hay gente en mi barrio que hace por las calles lo que hace en su casa... y luego la culpa es de los demás.

Espero, María, que nunca haga ninguna falta ponerlas en tu barrio y, de hacer falta, que nunca pongan problemas en instalarlas.

Gracias por el consejo, Strafford y bienvenido. Si no me equivoco es la primera vez que te tenemos por aquí.

El cotilleo es un riesgo que se corre con estas cosas, María. Se supone que hay controles y que todo está normalizado. Dudarlo es gratis, por supuesto, pero también inútil.

Aquí se sueltan las piedras con cierta facilidad, Lázaro. Tampoco lo entiendo, pero así es.

Möbius el Crononauta dijo...

No tengo posición clara, pero si viviera allí supongo que me parecería de perlas. Así que nada, disfrute usted de su nueva calma, que seguro que bien merecida la tiene

Salud

MonCabanas dijo...

!Bah, de todas formas no hay nadie mirando al otro lado del cable coaxial!

Éstas son medidas placebo que no niego que sean efectivas, (tanto como la presencia de dos señores con tricornio al cabo de la calle) pero no se resuelve la delincuencia ni el incivismo con cámaras, si acaso lo dispersan y, como no hay teleobjetivos para todos, aquellos que le incomodaban a usted ayer hoy "aparcan su despreciable humanidad" delante de otras honorables familias Winot...

Tarquin Winot dijo...

La verdad es que, al menos, la impresión, Möbius, es de mayor seguridad. Eso siempre es de agradecer.

Más que "efecto placebo", Monca lo llamaría "efecto disuasorio". Es cierto que no es la solución a la delincuencia, pero creo que tampoco lo pretende. Para la prevención ya hay otras medidas, lo que pasa es que son bastante estériles en ocasiones.