
Hace más de dos años escribí "Efecto narcótico". Es sin duda, una de mis entradas favoritas y en ella se trataba con bastante poca seriedad el tema de las películas para televisión que suelen emitirse durante los fines de semana en el sopor de las sobremesas. Espantosas interpretaciones, medios técnicos que convierten "El mariachi" en una superproducción y argumentos empapados en Dormidina son sus principales ingredientes y la receta contra el insomnio más potente que existe. El argumento de la última película de Sandra Bullock, "The blind side" podría entrar a formar parte de ese selecto grupo de historias en una hipotética segunda entrega de "Efecto narcótico".
Una pija forrada de dinero hasta las cejas (Sandra Bullock) no parece tener bastante con su triunfador y encantador marido, su joven hija adolescente y el chispeante ( fostiable) hermano de ésta, y un día de lluvia (cómo no) recoge a un compañero de colegio de sus retoños que anda sin un lugar en el que dormir. Su nombre es Michael (Quinton Aaron) y, como es de suponer, es un chico retraído, desarraigado y con serios problemas familiares. Además es del tamaño de un armario de tres cuerpos, negro y en el colegio no saben si usarlo para colgar las chaquetas en la sala de profesores o catalogarlo directamente como retrasado mental. La pija forrada le acomoda en una de las treinta habitaciones de la casa, le paga los estudios, ya que percibe un enorme potencial en él y le inscribe en el equipo de fútbol americano a pesar de que él no está por la labor. El comienzo de sus andanzas deportivas es difícil, pero......... ¿Sigo?
Pereza. Esa es la palabra que define "The blind side". Es todo tan aburrido, tan predecible. Se percibe un interés tan indisimulado de enternecer y hacer llorar a la platea que provoca el efecto contrario y te sorprendes deseando que un escape de gas se lleve por delante a la familia entera.
En realidad, "The blind side" es una película de ciencia ficción. Y no lo digo solo por el pelucón rubio que le han plantado a Sandra Bullock, digno de los marcianos que recorrían "Mars Attack". No, "The blind side" es ciencia ficción porque en este planeta no puede existir una familia tan perfecta, tan limpia, tan pulcra, tan comprensiva y tan azucarada como la que forma la protagonista de "Speed", con su maridito, sus dos hijos y el gigantón de buen fondo. Es de ciencia ficción ya que presenta situaciones que no pueden producirse en la vida real, tales como que un entrenador de un equipo de fútbol permita que una señora forrada de Chanel dé clases a una docena de gigantes sobre como afrontar un partido. Y es de ciencia ficción, a pesar de que la película está basada en un hecho real. Doble crimen.
Los actores son de una mediocridad tan absoluta que provocan vergüenza ajena. La nominación de Sandra Bullock al Oscar como mejor actriz es como la de Penélope Cruz a mejor actriz secundario, un chiste malo. La labor de Tim Mc Graw como el calzonazos de su marido (no se explica uno cómo un tipo así ha logrado montar un negocio tan exitoso como el que le permite tener una mansión del tamaño de un campo de fútbol) está a la altura de la de su mujer en la pantalla y el enorme Quinton Aaron se limita a pasear su descomunal físico por la pantalla con una perpetua expresión de sopor en su rostro. Los espectadores desde el otro lado de la tela lo imitamos en solidaridad. Respecto a la presencia en este despropósito de la otrora deslumbrante Kathy Bates, escribiría algo, pero las lágrimas no me permiten ver el teclado.
Del equipo técnico, mejor no hablo. Mencionar, únicamente que, detrás de la cámara se encuentra John Lee Hancock (que ya perpetró hace unos años "El Alamo") aunque a la vista de lo que se desarrolla en la pantalla podía perfectamente haber estado encima, debajo o a los lados. Mal planificada, espantosamente fotografiada, con una lamentable dirección de actores (que no ordenara ejecutar a Tim Mc Graw durante su monólogo acerca de la Carga de la Brigada Ligera dice bastante de la disciplina existente en el rodaje). Un horror. Llamar director de cine a este caballero y al que realiza los capítulos de "Farmacia de guardia" es un insulto a nuestro compatriota.
Para terminar, me atrevo a citar al gran crítico cinematográfico Josep Parera que, refiriéndose a otra obra, concluyó su comentario diciendo que "si no tiene nada mejor que hacer, si el mundo le ha dado la espalda, si no sabe leer, si no tiene amigos, si está en fase de desintoxicación de drogas... hay cosas peores que hacer que ver esta película. Para el resto, allá ellos." Pues eso, lo dicho.
Una pija forrada de dinero hasta las cejas (Sandra Bullock) no parece tener bastante con su triunfador y encantador marido, su joven hija adolescente y el chispeante ( fostiable) hermano de ésta, y un día de lluvia (cómo no) recoge a un compañero de colegio de sus retoños que anda sin un lugar en el que dormir. Su nombre es Michael (Quinton Aaron) y, como es de suponer, es un chico retraído, desarraigado y con serios problemas familiares. Además es del tamaño de un armario de tres cuerpos, negro y en el colegio no saben si usarlo para colgar las chaquetas en la sala de profesores o catalogarlo directamente como retrasado mental. La pija forrada le acomoda en una de las treinta habitaciones de la casa, le paga los estudios, ya que percibe un enorme potencial en él y le inscribe en el equipo de fútbol americano a pesar de que él no está por la labor. El comienzo de sus andanzas deportivas es difícil, pero......... ¿Sigo?
Pereza. Esa es la palabra que define "The blind side". Es todo tan aburrido, tan predecible. Se percibe un interés tan indisimulado de enternecer y hacer llorar a la platea que provoca el efecto contrario y te sorprendes deseando que un escape de gas se lleve por delante a la familia entera.
En realidad, "The blind side" es una película de ciencia ficción. Y no lo digo solo por el pelucón rubio que le han plantado a Sandra Bullock, digno de los marcianos que recorrían "Mars Attack". No, "The blind side" es ciencia ficción porque en este planeta no puede existir una familia tan perfecta, tan limpia, tan pulcra, tan comprensiva y tan azucarada como la que forma la protagonista de "Speed", con su maridito, sus dos hijos y el gigantón de buen fondo. Es de ciencia ficción ya que presenta situaciones que no pueden producirse en la vida real, tales como que un entrenador de un equipo de fútbol permita que una señora forrada de Chanel dé clases a una docena de gigantes sobre como afrontar un partido. Y es de ciencia ficción, a pesar de que la película está basada en un hecho real. Doble crimen.
Los actores son de una mediocridad tan absoluta que provocan vergüenza ajena. La nominación de Sandra Bullock al Oscar como mejor actriz es como la de Penélope Cruz a mejor actriz secundario, un chiste malo. La labor de Tim Mc Graw como el calzonazos de su marido (no se explica uno cómo un tipo así ha logrado montar un negocio tan exitoso como el que le permite tener una mansión del tamaño de un campo de fútbol) está a la altura de la de su mujer en la pantalla y el enorme Quinton Aaron se limita a pasear su descomunal físico por la pantalla con una perpetua expresión de sopor en su rostro. Los espectadores desde el otro lado de la tela lo imitamos en solidaridad. Respecto a la presencia en este despropósito de la otrora deslumbrante Kathy Bates, escribiría algo, pero las lágrimas no me permiten ver el teclado.
Del equipo técnico, mejor no hablo. Mencionar, únicamente que, detrás de la cámara se encuentra John Lee Hancock (que ya perpetró hace unos años "El Alamo") aunque a la vista de lo que se desarrolla en la pantalla podía perfectamente haber estado encima, debajo o a los lados. Mal planificada, espantosamente fotografiada, con una lamentable dirección de actores (que no ordenara ejecutar a Tim Mc Graw durante su monólogo acerca de la Carga de la Brigada Ligera dice bastante de la disciplina existente en el rodaje). Un horror. Llamar director de cine a este caballero y al que realiza los capítulos de "Farmacia de guardia" es un insulto a nuestro compatriota.
Para terminar, me atrevo a citar al gran crítico cinematográfico Josep Parera que, refiriéndose a otra obra, concluyó su comentario diciendo que "si no tiene nada mejor que hacer, si el mundo le ha dado la espalda, si no sabe leer, si no tiene amigos, si está en fase de desintoxicación de drogas... hay cosas peores que hacer que ver esta película. Para el resto, allá ellos." Pues eso, lo dicho.