domingo, 7 de febrero de 2010

A cualquier hora del día


Compruebo estupefacto en los últimos días que los habitantes de mi ciudad andan con la agresividad por bandera y haciendo gala de una mala leche que entran ganas de eliminar el ganado vacuno en general por ver si ahí está el germen de tanto cabreo.

Y no me refiero a jóvenes pertenecientes a violentos grupos callejeros ni malhumorados ancianos que soportan su tramo final agrediendo a los que aún empiezan el camino. Ellos, también, por supuesto. Pero eso no sería digno de mención ya que viene de serie. No, no. Me refiero en general.

En los últimos días he podido comprobar como una señora de mediana edad y porte distinguido le chillaba con venenosa agresividad a un joven ciego que, por error, había golpeado el tacón de su zapato con el bastón, que estaba harta de gente como el mencionado joven, que se aprovechaba de estar ciego para hacer lo que le daba la gana. No me quedé a escupirla en la cara, pero, por lo que escuché mientras me alejaba, el ciego tenía la dicha de no ser mudo y presumo que la estúpida volvió calentita a casa. O, mejor dicho, llegó al trabajo con el carburador a tope, ya que, a todo esto, eran las siete y cuarenta de la mañana de un martes.

Unas horas después y en una calle por la que un camión grande podría pasar sin apuros, el dueño de un ciclomotor mentaba a la madre de un sexagenario encorvado que había parado su coche en la calle para subir, sin éxito por el momento, un enorme espejo a la vaca del vehículo. En lugar de ayudar al hombre en su tarea, lo que hubiera supuesto unos segundos, o, sencillamente, pasar por el (holgado) espacio existente entre el coche y la acera, el conductor de la motocicleta, llamó "chulo de mierda" (?) al aprendiz de Sisifo, amenazó con llamar a la policía (??) y de no ser por un familiar que debía acechar en el portal (¿sobrino?, ¿hijo?¿nieto?) y frente al que el agresivo motociclista reculó, todavía le hubiera reventado el espejo en la cabeza. ¿Hora? Las cuatro de la tarde y sereno (al menos por lo que a mí respecta).

Incluso, servidor tuvo la oportunidad de comprobar la creciente agresividad del personal tras comprobar como, el conductor de un vehículo que tuvo que esperar apenas un minuto a que la bella señora Winot y la heredera subieran al coche, no contento con blasfemar en arameo durante los sesenta segundos, como pude comprobar por el retrovisor, paró su vehículo una vez el nuestro estba ya en movimiento y acercándose a la puerta de nuestro edificio, la propinó una monumental patada que hizo estremecerse hasta a los goznes. ¿Tres de la mañana de un sábado? Más bien, mañana de domingo.

Sé que no vivimos una buen época. Que nuestro lamentable gobierno lleva el país a la deriva, que el paro fagocita el buen humor de centenares de personas todos los días y que Penélope Cruz puede volver a llevarse un Oscar. Y también sé que, en esencia, nuestros vecinos no son homicidas en potencia, que son buena gente y, por lo general, son amigos de la sana covivencia y la concordia vecinal. Pero, visto lo visto, hay veces que uno añora que, como le pasa a John Cusack en su última película, los mayas estén en lo cierto y un cataclismo haga renacer lo mejor que cada uno guarda en su interior y así comprobar que podemos seguir unos siglos más. ¿La hora del evento? La que sea, pero pronto, por favor.

14 comentarios:

Sach dijo...

Yo no se si el cataclismo sacará lo mejor de nosotros o si estamos a las puertas del apocalipsis final. Lo que si es cierto es que la crispación está en el ambiente y la chispa prende la mecha a la mínima oportunidad.

Si ya lo dice la canción, "Why can't we be friends?"

Con lo fácil que sería

Angel "Verbal" Kint dijo...

Malos tiempos para la lírica amigo...y es que es cierto la agresividad, la mala educación y la tontería suprema de muchos y muchas hacen que a veces uno no desee un cataclismo pero si que un rayo caiga sobre determinadas personas....

Kampanilla dijo...

Si, lo de Penélope es de traca. La única nominada de la película, un poco extraño. Pero toca alegrarse, digo yo.

El mal rollo está en el ambiente. Crisis, más crisis, paro, más paro, políticos incompetentes y/o corruptos, y ninguna solución a la vista. Es bastante desesperante. Unos en paro, otros acojonados por si les dan la patada y dejándose la piel cada día. Como para no estar enfadado con el mundo.

Jo, veo que tu también has puesto las letritas de verificación. Que rollo.

Salu2!

Cosmic dijo...

Penélope y los controladores aéreos tienen la culpa de todo, van a echarnos de la ue y volveremos a la peseta.
Yo tengo msl grnio como cualquiera, pero m tocan a la tercera edad y me entra UNA MALDAD q ríete tú de "un día dd furia"

por cierto , superbesos a quienes los lunes al sol los están pasando con la misma sonrisa de siempre. Ay si yo fuera presidrnte...
Y lo nunca imaginado: me he hecho fan de pepín blanco

Tarquin Winot dijo...

Yo creo que un elemento fundamental de esta crisis que vivimos es precisamente, la tensión de la que hablas, Sach. Todo parece estar a punto de estallar. Y eso es dificilmente soportable en el día a día.

Haría falta una estupenda tormenta eléctrica trufada de rayos, Angel, a la vista de cómo esta el corral.

Yo tambien odio la palabrita de verificación, Kampa. Pero en las últimas semanas, el alud de spams que ha padecido el ladrillo no me ha dejado otra solución.

Explica eso de Pepín, Cosmic, que me desarmas. Nunca imaginé que dormir con dos nórdicos produciría ese efecto secundario :-DDD.

cosmic girl dijo...

Pues que de su carterita ha salido un Real Decreto Ley que habría que leer sí o sí todo el mundo. Concretamente el 1/2010 publicado el 5 de febrero en el BOE.
El preámbulo no tiene desperdicio!!!!

Anónimo dijo...

No sé de que se extraña, señor Winot, viviendo en una ciudad en la que la locución "hijo de puta" parece estar de moda, incluso entre las máximas autoridades.
Respecto al Gobierno, no le niego yo que tenga alguna actuación, como dice usted, lamentable, pero la oposición (el Santo Job, o Rosa de España, por ponerle unos ejemplos) no se caracteriza precisamente por su mesura y ánimo contructivo (más bien parece que celebran con champán cada dato negativo). Sobra crispación, y hace falta más educación, más respeto y más tolerancia.
Beethoven.

Azid Phreak dijo...

La verdad Tarquin es que lo que comentas es extrapolable a Santander, Vitoria y Bilbao, ciudades entre las que discurre mi acelerada vida laboral.

Soy bastante paciente, una cualidad que considero necesaria e indispensable para un trabajo que, como el mío, exige pasar varias horas diarias al volante. He visto de todo y de todos los colores (con y sin crisis), pero es cierto que los ánimos últimamente están más caldeados que de costumbre y quien antes saltaba a la mínima, ahora salta por subir al coche. Lo triste de todo esto es que la paciencia no es infinita y una sobreesposición continuada a la ira y crispación callejeras, acaban dejando huella, pudiendo llegar en determinados momentos a resultar contagiosas.

Está feo el panorama si... Que triste es en ocasiones la democracia amigo mío. Y es que ya lo decía Charles Buckowski: "La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las ordenes." A mi cada vez me cuesta más ser democrático, viajando en un barco que gobierna un sordo ayudado por dos ciegos.

Un saludo y ánimo.

Tarquin Winot dijo...

Tomo nota, Cosmic y me pongo a buscar la perlita, Cosmic. Teniendo en cuenta cómo se las gaasta el ministro puede ser interesante.

No te niego que la oposición no brilla por su conctructividd, amigo Beethoven, pero su labor no es dirigir el país. Haciendo honor a su nombre, ellos se limitan a oponerse, pero a los que pagamos por decidir es a los de los bancos azules. Y, francamente, su labor es para echarse a llorar. Por cierto, tenemos que retomar el tema de la reunión histórica interprovincial. Ya me entiendes.

Enorme cita del amigo Bukowski, Azid. Tal vez exagerada, pero certera y con una carga de mala leche casi nociva para la salud de nuestros políticos. Es lógico que, al final, visto lo visto, uno acabe pensando así. Lamentable pero cierto.

Anónimo dijo...

Alberto Q.
http://traslaspuertas.wordpress.com

Amigo Tarquin no seamos catastrofistas. Tranquilo que Penélope no ganará esta vez el Oscar, tus vecinos dejarán de ser tan agresivos y se harán mejores películas que la que protagoniza Cusack (aunque sé que la citas en otro sentido).

Gran post de desahogo, sin duda.

Saludos!

moncabanas dijo...

Ya lo decía yo: la combinación de ciudad y bolsillos yermos es nociva para la sociabilidad.Entre los campestres periféricos también nos llamamos "hijos de puta" para darnos los buenos días, pero lo hacemos con menos decibelios, la crispación es más ecológica.

Tarquin Winot dijo...

Mi percepción es menos optimista que la tuya, Alberto (y no solo por lo de Pe, que me temo lo peor), pero lo cierto es que me he quedado muy relajado.

Debe ser el ladrillo y el asfalto, Mon, pero lo cierto es que, como dice un buen amigo mío, los urbanitas tenemos los niveles de SDH (sentido del humor) por los suelos.

Möbius el Crononauta dijo...

¿No son asesinos en potencia? Pues la verdad, nunca he sido de la teoría del buen salvaje, yo. No me sorprenden las malas conductas, sino las buenas.

Saludos

Tarquin Winot dijo...

Sin pecar de buenista, Möbius, me atrevo a pensar que deser todos una panda de animales haría ya tiempo que estaríamos extinguidos. Poca fe en la raza me queda, pero alguna sí.