martes, 16 de febrero de 2010

Salve, Regina


A mi amiga siempre le dio dentera ser noticia de portada. Su único afán en los años que le han sido concedidos (pocos, muy pocos, insuficientes desde cualquier punto de vista) ha sido siempre permanecer en segundo plano, alejada por completo del foco de la atención. Muchas de sus decisiones que tomó tuvieron su fundamento en esta necesidad de anonimato a la que le conducía su humildad y generosidad infinita. Incluso en estos últimos días, cuando el maldito cáncer la envolvía ya por completo, urdía todo tipo de estratagemas para que su enfermedad no fuera motivo de preocupación para nosotros, enfrentándose para ello, con descarnada valentía a los infernales dolores que la traspasaban y dejándonos a quienes la queríamos con la boca abierta ante semejante muestra de fuerza y valentía.

Y por no traicionar su deseo de anonimato, incluso frente a vosotros, a la inmensa mayoría de los cuales ni siquiera llegó a conocer, no dejaré constancia alguna de su nombre. Pero eso no implica que pueda dejar su marcha sin el reconocimiento que ella se merece. Seguro que no estaría de acuerdo en el tema musical que he escogido para rendirle homenaje ahora que ya no está entre nosotros. Pero siempre que pienso en la muerte y en la dignidad con la que uno debe vestirse para la ocasión, me viene a la mente la maravillosa escena con la que el compositor francés, Francis Poulenc, culmino su espléndida ópera, "Diálogos de Carmelitas" . Tal vez la temática religiosa cuadre muy forzadamente con mi amiga a quien las instituciones eclesiásticas siempre le importaron poco o nada, pero si de coraje y dignidad hablamos, es imposible no vincular la idea con mi amiga que en estos asuntos siempre sentó cátedra. Un millón de besos, guapetona.

SALVE REGINA (DIALOGUES DES CARMÉLITES)


7 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

Estoy profunda y doblemente emocionado, por tu historia y por el hermoso homenaje que supone esta maravillosa selección musical.
Una combinación que me ha puesto la piel de gallina.
Bellísimo

Otro día, cuando me reponga, seguimos hablando de Poulenc y de la versión al cine de esta obra.

Anónimo dijo...

Sr. Winot, perder a una persona querida es muy doloroso; créame que comprendo perfectamente su estado de ánimo, ya que no hace mucho tiempo pasé por una circunstancia parecida.
Y aunque yo tampoco soy muy amigo de religiones instituidas -otra cosa es la espiritualidad-, no por ello dejo de emocionarme, e incluso llorar, con el Stabat Mater de Pergolesi, o el de Arvo Pärt y, como no, con esa espléndida obra de Poulenc, cuya primera gravación, dirigida por Pierre Dervaux y la Orquesta de Francia, tuve la suerte de poder comprar a un bajísimo precio. He de decirle que a mi señora esposa, y a mi, nos pone los pelos de punta esa última escena, con la guillotina casi cumpliendo la función de metrónomo mientras las víctimas se dirigen al cadalso. Muy apropiada elección por su parte.
Beethoven

Cosmic dijo...

Un beso y mis condolencias, Tarquin.
Sonia.

Azid Phreak dijo...

Lo siento enormemente amigo mío. El maldito bicho ha apagado muchas velas a mi alrededor y sigue haciéndolo día a día. La mayor loteria que le pudiera tocar nunca a la humanidad es que alguien descubriera como erradicar para siempre de nuestro vocabulario la palabra cáncer (o al menos la acepción más nombrada y peligrosa). Mucho ánimo, mirada al frente y a seguir andando amigo. No queda otra.

Me gusta la pieza elegida para la ocasión, independientemente de sentimientos laicos o eclesiásticos. No la había escuchado nunca dada mi incultura musical en este terreno. Yo siempre he dicho que me gustaría despedirme con música, aunque en mi caso sería con el That's Life de Sinatra (llamame carca, pero me encanta).

Un enorme abrazo.

Lázaro dijo...

Hola Winot..
una entrada muy emotiva...
descanse en paz y que te recuperes pronto de la perdida,sera díficil...ánimo
un saludo..

María dijo...

Vaya, lo siento. Me ha gustado el recuerdo que le has hecho.

Tarquin Winot dijo...

Gracias a todos por vuestro interés.

La verdad es que, a pesar de tratarse de algo que se antojaba inevitable, su resistencia ha sido tan larga y tan esperanzadora en ocasiones que siempre veíamos la rendija de luz incluso cuando las tinieblas ya eran cerradas. Una verdadera pena.

Nuevamente, gracias a todos por vuestro apoyo.