sábado, 20 de diciembre de 2008

La segunda primera impresión


Si digo que el hombre cuyo retrato acompaña esta entrada tiene serios problemas con el alcohol, es muy probable que nadie me contradiga. Del mismo modo podría afirmar sin miedo a la réplica que el artista que pintó el cuadro encontró al modelo desvariando incoherencias y resguardándose del frío en cualquier hueco cálido de cualquier ciudad, envuelto en múltiples capas de ropa harapienta y abigarrada por la suciedad, junto a un ajado carrito sustraído de algún supermercado. Más dificultades para imponer mi criterio tendría si tuviera que convencer a mi interlocutor de que se encuentra ante el retrato de uno de los grandes genios musicales del siglo XIX.

Pero así es. La vida del compositor ruso Modest Mussorgsky, que no otro es el retratado , viene a ser como una trayectoria en barco por un mar tormentoso. Un compendio inasumible de bandazos que tan pronto amenazan con lanzar la carga por la borda como invitan a la contemplación de un plácido atardecer sentado en la cubierta.

Epiléptico, alcohólico y con insondables abismos de depresión jalonando sus cuarenta y dos años de vida, Mussorgsky era curiosamente también un ser dotado de una extraordinaria sensibilidad, un genio autodidacta, disciplinado y de desatada creatividad cuya inestabilidad le llevó a dejar incompleta la mayor parte de su producción, con composiciones empezadas y abandonadas con mayor o menor rapidez que dejan un panorama desmadejado y genial por el que a pesar de la prudencia que el caos aconseja es difícil no adentrarse.

Su enloquecido genio que, en ocasiones generó creaciones tan adelantadas a su tiempo que fueron concebidas como carencias compositivas, legó a las generaciones venideras obras mayúsculas como "Cuadros de una exposición", concebida como obra para piano y que fue popularizada por Maurice Ravel a través de una ajustada orquestación de la partitura, el poema sinfónico "Noche en el monte pelado", de extraordinaria energía y su racial e inconmensurable ópera "Boris Godunov" de la que dejo un breve fragmento cuya belleza e intensidad es difícilmente superable. Mi adorada señora Winot suele decir que no hay una segunda oportunidad de causar una primera buena impresión, pero, en el caso de Mussorgsky, creo que habría que hacer una excepción

12 comentarios:

Faria dijo...

Me encanta "Noche en el monte pelado", aunque no termino de encontrarle el punto al Boris. Habrá que insistir. ;)

Frenético Magdaleno dijo...

No soporto a Amaral, de verdad que no la soporto.

Bueno, y al tontopijo del canto del loco le enseñaba yo a vocalizar empleando la sutileza de Stalin, vamos.

Clan Natillas dijo...

Ese señor del vídeo, se parece mucho a mi suegra, mi admirada Dña. Primitiva, orgullosa madre de mi amada mujer, Socorro.

Clan Natillas

Profesor Moriarty dijo...

Es uno de los misterios mas insondables de nuestra cultura: el genio compositor/cantante/escritor/actor/etc.. que entre genialidad y genialidad cae en una espiral de autodestruccion que padecen mas sus fans incondicionales que el propio artista. A la mente me viene algun caso doloroso como el de Jim Morrison o Kurt Cobain. Algunos no tan punzantes, porque no estiraron la pata pero que las pasaron putillas: Johnny Cash, Ray Charles.. Y muy sangrantes como es el caso de la amiga Amy Winehouse, heroinomana confesa y de quien se hacen apuestas a ver hasta que fecha llega viva.

La cuestion es ¿Serian los mismos artistas sin sus vicios? ¿Tendrian esa inspiracion? ¿Esas voces? ¿Esa manera de expresarse? Aunque es cierto que no es necesario ser un suicida/alcoholico/depresivo en potencia para triunfar si que parece que a un tanto por cien de estas estrellas son mas bien supernovas.

Saludos navideños, felices fiestas y todo eso.. pero desde el laicismo.. ;)

Tarquin Winot dijo...

Hablando de Boris, Faria, me he hecho recientemente con la integral de las canciones del amigo Mussorgsky en la voz de Boris Christoff y son de reverencia. Anímate con el otro Boris, el Godunov. Seguro que al final terminas entrando.

Veo que la música española actual no goza de su estima, amigo Magdaleno. Nada, nada, vuelva su vista a Rusia y al sutil Stalin, donde seguro que encontrará música de su agrado.

Si su suegra mantiene rasgos en común con el caballero del video, no me extraña que le resulte admirable la madre de su esposa, amigo Aquilino. Esas barbas son dignas de admiración.

Yo creo, Profe, que los artistas en general y algunos en particular tienen un rasgo de locura que es imprescindible para considerarlos tales. El tema está en la intensidad del brochazo.

Pedro Javier dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sach dijo...

No se puede meter a todos los genios en el mismo saco (ni llamar genio a la señorita Winehouse) pero creo que a esta gente el mundo se les queda pequeño en muchos casos y de ahí sus desvaríos por los bajos fondos.
Otras veces, claro está, simplemente buscan, mediante psicotrópico viaje, el camino más corto a la felicidad (o a la tumba, vaya usted a saber)

Navideños saludos también desde aquí y hasta un villancico si quieres; sin ánimo de ofender a los compañeros laicos.

Tarquin Winot dijo...

Completamente de acuerdo, Sach. De tanto usar algunas palabras como "artista" o "genio", las mismas han perdido su aura de excepcionalidad. Ahora surgen como setas tras la lluvia, infinidad de personas dotadas de genialidad de las que, un año después nadie recuerda un dato. Mozart se retuerce en su tumba.

Javi Triunviro dijo...

Hola, muy interesante tu blog, no lo conocia pero te doy la enhorabuena.

Saludos y te invito a pasar por el mio.

http://ciudadquenuncaduerme.blogspot.com/

Tarquin Winot dijo...

Gracias, Javi y bienvenido seas. Aunque yo sí que duermo, pasaré en breve por tu ciudad.

cosmic girl dijo...

Feliz año o algo. ¿Seguro que no eres mi profe Don Salvador Querido del Alma camuflado?

Tarquin Winot dijo...

Lamento decepcionarte, Cosmic, pero no van por ahí los tiros. Eso sí, Don Salvador debía de ser un tío de primera, siendo tan amante de mi ruso favorito y de papá Haydn.