miércoles, 24 de octubre de 2007

El que calla y observa


Las imágenes han recorrido las televisiones de todo el país durante los últimos dos días. La agresión verbal y física de un cafre analfabeto a una menor de origen sudamericano en el metro de Barcelona ha estremecido a quienes lo hemos visto por su gratuita y escalofriante violencia, convirtiéndose en caldo de cultivo para innumerables comentarios, artículos y tertulias de todo tipo. Por si fuera poca noticia en sí misma, la justicia, una vez más, no ha estado a la altura y, ayer por la tarde, el agresor, que había sido detenido el pasado viernes, quedaba en libertad por incomparecencia del fiscal de guardia al acto de declaración. Para poner el lazo mediático a los hechos, todos los implicados en los acontecimientos han compuesto una sinfonía de despropósitos y exageraciones de difícil explicación que incluyen lindezas tales como la invitación a linchar al agresor que recorre Internet (?), el rasgado de vestiduras que se ha producido en Ecuador y que ha llevado al Ministro de Asuntos Exteriores de aquel país a viajar al nuestro para consolar y apoyar a la pobre chica (??) o la comparecencia hoy en rueda de prensa del Ministro de Justicia para comunicar la inmediata detención del agresor (???).

Con todo y con eso, existe un aspecto de los hechos de los que nadie habla y que resulta, desde mi punto de vista, bastante reprobable cuando no simplemente repugnante. Un comportamiento quizás no tan llamativo como el llevado a cabo por el agresor, pero, quizás, más tenebroso e indignante. Me estoy refiriendo al que calla y observa. Al principio, la ira que generan las imágenes no nos permiten reparar en su presencia, pero el bombardeo mediático reduce el impacto de lo emitido y es entonces cuando le vemos. Agazapado, en la parte inferior de la imagen, observando, callando, escuchando, presenciando una agresión. Y no moviendo un músculo. Ni un gesto, ni un amago de acto voluntario. Nada. Sencillamente nada. Cerrar la puerta al monstruo con la esperanza de que, una vez abierta, ya no esté esperando.

El escritor Ambrose Bierce decía que un cobarde es un hombre cuyo instinto de conservación funciona con normalidad. Es posible. Y eso le permitirá, probablemente, vivir mucho más tiempo que el que no comparte esa condición. Lo que no sé es si lo hará con tranquilidad de espíritu. Hay que tener unas hechuras especiales y con mucha holgura para presenciar unos hechos como los ocurridos en el metro de Barcelona y seguir adelante como si nada hubiera pasado. El miedo es libre y ataca cuando menos lo espera, pero ese que calla y observa no tiene miedo. Si lo tuviera, transmitiría nerviosismo, malestar. Posiblemente, de ser presa del pánico, saldría huyendo del vagón sin mirar atrás y haciendo crecer segundo a segundo la distancia con la fuente de su miedo. Sin embargo, esta persona no se mueve. No pestañea. Se limita a mirar para otro lado, haciendo tiempo. Y cuando vuelve su mirada a los hechos que se están produciendo, su expresión y su actitud no han variado un ápice. Parece casi molesto, como si le fastidiara comprobar que el ataque no ha concluido. No existe el miedo. Lo que se desliza allí es una cobardía ruin y repugnante, que no conoce límite ni mesura. Una cobardía superlativa que, comparada con la violencia del agresor difumina sus diferencias hasta la confusión

Puedo entender, con una arcada en la boca, que una pandilla de botarates alcoholizados y violentos puedan generar temor en quien presencie en soledad hechos similares. Pero es incomprensible que, cuando es uno el agresor y uno ( o más) los que observan, no exista el coraje suficiente para hacer un gesto, un movimiento, una voz, una llamada al orden que evite el escarnio gratuito de otra persona. De haber sido él la víctima, lo hubiera agradecido.

26 comentarios:

Princesa bacana dijo...

Da asquito el género humano, en general, eh?

El que calla, observa y se acojona dijo...

hola tarquin
te equivocas de cabo a rabo diciendo que el colega de la silla ni siente ni padece, yo mas bien al contrario pienso que está más acojonado que la pobre chica agredida. No te olvides que hoy "Muere un chico de 23 años que medió para impedir la agresión a una chica frente a la Facultad de Derecho de Valencia. EL PAIS"
lo que realmente es una vergüenza es que despues de haber visto toda españa el dichoso video, la fiscalia no haya movido ni un pelo. ¿qué más pruebas hacen falta para que se haga algo en este país?

Quizá el pobre chaval que se ve muerto de miedo es otro inmigrante y se tema lo peor.

Yo personalmente creo que se ha creado alarma social, pero se hubiera creado mucha más si la agredida hubiera sido una muchacha española a manos de un extranjero.


QUE HUBIERAS HECHO TÚ?

PS por cierto, has visto la cara de cordero degollado que tenía el ministro bermejo cuando daba la rueda de prensa? me sorprendió mucho pues estamos acostumbrados a verle y escucharle sus comentarios radicales hacia la oposición.... y luego mira que pobrecito...

Tarquin Winot dijo...

Por lo que veo en las imágenes, no me parece que esté acojonado. Y si lo está, me parece lícito, pero no por ello menos criticable.

El ejemplo de Valencia que mencionas es, si cabe, más repugnante. Mientras el capullo apalizaba a su novia, un buen número de personas se limitaba a mirar. Horrible desenlace, pero, el modo de reaccionar del chaval fallecido me parece el único posible.

¿Que qué hubiera hecho yo? Ya he vivido una situación parecida a la acontecida ayer en Valencia y, te aseguro que no me quedé mirando. También te aseguro que no soy precisamente Superman.

La fiscalía ya ha empezado a mover ficha como confirmó ayer el ministro en su alucinógena e innecesaria rueda de prensa.

Bienvenido, misterioso observador.

Aquilino Natillas dijo...

1.- La fiscalía está saturada de casos y huérfana de medios.
2.- No existe ni una lesión apreciable
3.- No existe un parte de lesiones ni de asistencia facultativa por lo que no existen las lesiones.
4.- Sin lesiones no hay gravedad
5.- Las patadas, son marcadas, intimidatorias.
6.- Los medios son histéricos e hiperbólicos
7.- Los partidos políticos y los abominables tertulianos sabelotodo hacen política de los sucesos
8.- El periodismo amplifica la noticia hasta el paroxismo.
9.- Me repugnan los que aprovechan el incidente para sacar tajada del suceso
10.- El individuo es un imbécil y merece la aplicación proporcionada de la Ley y no la intervención desproporcionada propiciada por el fenómeno mediático.

JM

(Fuera de contexto).- Muchos estan hartos del victimismo inmigrante que nos arroja los epítetos "racista y xenófobo" a la primera ocasión y sin causa para aprovecharse de nuestros miedos a parecer intolerantes, lo que nos lleva a tolerar la intolerancia hacia nuestra forma de vivir. Hay que hacer una reflexión de fondo sobre el comportamiento aprovechacionista.

Aquilino Natillas

jotaeme dijo...

Oiga, Aquilino,

Si va a fusilar usted un comentario mío en otro blog, al menos le rogaría que se tomara la molestia de citar la fuente o, si lo quiere hacer pasar por propio, quite usted el "JM" de mi comentario.

Agradecidamente suyo,

JM

OTIS DRIFTWOOD dijo...

Al imbécil ese lo han convertido -los medios, los políticos- en chivo expiatorio por la sencilla razón de que hay imágenes de su agresión. Hace unos meses le dieron una paliza a un señor negro, que ha quedado tetrapléjico en silla de ruedas, y no se ha armado el menor revuelo... porque no había imágenes. Puestos a citar, como dice Giovanni Sartori, el homo sapiens ha dado paso al homo videns, que sólo reacciona ante la imagen. En cuanto al imbécil, por mí que lo manden a la cárcel más plagada de latin kings de España, a ver si se muestra tan gallito mientras le abren el culo. Y en cuanto al tipo que no movió un dedo, es tan fácil juzgar...

Aquilino Natillas dijo...

Otis: No creo que haya muchos latin en la cárcel, es de todos conocido que la violencia de los inmigrantes es más disculpable que la de los foráneos.

JM: Lleva suted razón, he sido incapaz de añadir una sola coma a sus razonamientos, que hago míos, discúlpeme por ello.

Azid Phreak dijo...

Yo le condenaba 20 años a la silla eléctrica.

La verdad es que es preocupante lo que leo. Una vez más me posiciono al lado de Tarquin, más que nada porque en situaciones como la mencionada y al igual que él, NUNCA actué como el hombre de la parte inferior. En lo que si tengo que disentir es que yo si lo veo acojonado hasta el tuétano, pero eso no me parece razón suficiente como para no intervenir. Las ocasiones en las que he estado en esa situación, también he tenido miedo y no por ello me quedé impasible. Además...al fondo parece haber más gente ¿no?.

No somos superhérores, es normal que la violencia y el desprecio con la que este chico evolucionaba nos metiera el miedo en el cuerpo, pero cosas así no se deben permitir.

Cuando veía las imágenes imaginaba por un momento a mi novia/hermanas/madre sentada en aquel asiento recibiendo los golpes del cenutrio ese. Puedo segurar que sentí rabia por no ser yo quien estaba sentado a dos metros, pues al macarra se le hubiera acabado el kung fu rápidamente.

Siempre he intentado tratar al mundo que me rodea como me gustaría que él me tratara a mi. Es una sensación extraña, pero creo que si actúo así, quizás esa persona a la que ayudas, ayude a otro en un futuro. Una especie de cadena de favores.

A colación de esto, me viene a la cabeza una historia muy bonita que sucedió cuando tenía unos 20 años. Estaba una tarde-noche de verano junto a un amigo asomado por la ventana de su habitación, oyendo un poco de música. De repente oímos algo que pensamos era alguien pidiendo ayuda. Cuando miramos mejor, vimos que en el patio, tras una zona tapada por jardineras, había dos o tres tios sujetando a alguien que se agitaba con violencia. Cuando nos fijamos vimos que era una chica a la que estaban intentando violar.

Cuando miré a mi izquierda para ver la reacción de mi amigo, este saltó como un resorte hacia atrás y corriendo se dirigió a la cocina de donde trajo una escoba y una fregona. Corrimos escaleras abajo los 7 pisos (el ascensor en estos casos siempre se apunta a la Ley de Murphy).

Cuando llegamos a la zona vimos que eran tres tíos de unos 30 años. La chica estaba en el suelo, aunque la habían conseguido quitar toda la ropa de la parte superior gracias a que uno de ellos sostenía una navaja. Reconozco que no avisamos y entramos al trapo como una Jenny en las rebajas de Berska. La pelea se saldó con un inconsciente, un inmovilizado, un macarra corriendo hacia el infinito. Mi amigo y yo quedamos con algún que otro corte superficial de navaja (dos las llevaban), golpes varios y un servidor con un ojo a la virulé. La chica, salvo el susto y algun que otro tocamiento, estaba bien. Cuando vino la policía (a la que debió llamar algún vecino) nos encontró con los 2 macarras inmovilizados. Nos dieron las gracias y nos dijeron que desapareciéramos, que ellos se encargaban. Al día siguiente detuvieron al "corredor".

La parte bonita de la historia es que mi amigo Álvaro y Susana, aquella pobre chica, son actualmente el matrimonio más feliz que conozco. Se fueron a vivir a Canarias hace años y desgraciadamente hemos perdido el contacto. Amigos comunes me dijeron hace poco que esperan un niño. Con un padre como ese, se que será un gran guerrero.

Resumiendo: Estoy seguro de que un alto porcentaje de la población española, entra dentro del grupo "noquieroproblemas" o del "si lo matan algo habrá hecho". Mi exagerado optimismo me otorga la esperanza de que si algún día tengo un problema, quizás algún afiliado a ese pequeño grupo de personas que no se cruzan de brazos ante tales situaciones, intervenga. El mero hecho de poder seguir creyendo (cada vez más remotamente) en esa posibilidad, me da fuerza suficiente para reafirmarme en todo lo dicho.

Un saludo!

moncabanas dijo...

No quito a nadie la razón y me conmueven testimonios como el de Azid,cuya filosofía comparto además.

Eso no quita creer que el meollo de la cuestión sea otro.

Profesor Moriarty dijo...

Ya no indico al tipo que sale en las imagenes, pero si es verdad que habia mas gente me parece increible que nadie dijera nada.
Extraordinariamente tambien me deja sobrecogido el clima mediatico que tiene el asunto. Los medios de comunicacion (como de costumbre) aprovechan algo que es mucho mas que desagradable y lo exprimen como un limon para ver si duplican la cuota de televidentes.
Lo flipo con la justicia. No solo no le hacen nada y le sueltan, sino que una vez visto el pollo que se estaba formando han decidido detenerlo?!
Al desperdicio con forma humana que agredio a la chiquilla le hacen falta una sesiones de electrochoque, aunque dudo que sirviera de nada. ¿Alguien se ha creido que estaba bebido? ¿Bebido se pueden lanzar patadas a la cara sin caerte? Demasiado euforico lo veo. y cuando camina lo veo bastante firme. Algunas drogas se le acoplan mejor a esa actitud.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Yo no entiendo como nadie del vagón salió en defensa de la chica agredida. ¿ En qué sociedad vivimos ?

un abrazo.

Anonimo Veneciano dijo...

Es que era muy fea

Tarquin Winot dijo...

Debe andar usted corto de recursos, amigo Aquilino, para ir haciendo de Ana Rosa Quintana por blogs ajenos. Me parece que, quizás esté dedicando demasiado intelecto a su inminente consultorio sentimental en "Testosterona". Puestos a fusilar opiniones, además, podría haber escogido otra menos demagógica y llorona que la del habitualmente certero Jotaeme, el cual, en esta ocasión, patina de cabo a rabo en la mayoría de las cosas que aporta. Vamos por partes.

El hecho de que la fiscalía no tenga medios, no es excusa.O , por algún milagro, los medios han aparecido solos o, en caso contrario, no entiendo que dos días después, el fiscal general del estado, el ministro de justicia y la madre que parió a Paneque un jueves por la noche junto a la alberca, hayan encontrado un hueco para mandar a este tipejo a dos metros de la celda. ¿Que ha habido presión social y por ello han reaccionado así en cuanto ha llamado el ministro? Aún más reprochable.

Por otra parte, no sé que pensarás tú, pero, si en una calle de Marruecos, un tipejo te humillara llamándote blanco de mierda, te diera un par de tortas bien dadas, palpara tu paquete con malicia e intentara darte un patadón en la cara sin acertar del todo por pura casualidad, imagino que, por lo que comentas, no te indignaría que alguien dijera que como no hay lesiones, no hay gravedad y, que, por tanto, no hay que exagerar, que todo fue intimidatorio. Sí, seguro que no te importaría.

Por último, es evidente que, apoyándose en hechos como los de Barcelona, hay gente que se aprovecha y tilda de ataque racista cualquier reconvención por merecida que sea a un sujeto de otra nacionalidad, pero no creo que éste sea el caso. Es cierto que no le ha sacado los ojos con un cucharón, pero tampoco la ha pedido en matrimonio. La agresión es claramente racista y negarlo es de una puerilidad asombrosa en una mente generalmente tan clarividente como la tuya.

Coincido contigo, Otis, acerca de la facilidad para juzgar.Sin ir más lejos, tú y en apenas cinco lineas, no sólo has juzgado al agresor sino que, además lo condenas a sodomía continuada en compañía de los Latin King. Es cierto, es muy fácil. Sólo hay que ponerse.

Por cierto, Aquilino, respecto al tema de que la violencia de los inmigrantes es más disculpable que la de los foráneos, le invito a conversar con los ciudadanos de El Ejido o a escuchar las noticias de cualquier telediario en la que si el ladrón o el asesino es rumano o ecuatoriano, bien que se encargan de anunciar su nacionalidad y, por el contrario, si es español, no dicen si es cordobés o turolense. Luego me cuenta.

Gráfica imagen la de la cadena de favores que mencionas, Azid. Yo también hubiera agradecido que, de ser mi hija o mi sobrina la agredida, hubiera habido alguien allí que, al menos, levantara un dedo por ellas. En esta vida, hay que tratar a cada uno como le gustaría a uno ser tratado. Lo contrario, es decir, esperar el apoyo de los demás y ocultar el propio cuando procede, es, sencillamente, inaceptable. Por cierto, tremenda la historia de tus amigos. Cosas así te reconcilian con la vida.

Efectivamente, Moncabanas, el tema que planteo en la entrada, es un aspecto, no el único. La figura del homo videns que apunta Otis en su comentario es, perfectamente aplicable a esta situación. El carácter de ariete justiciero del video y el cúmulo de despropósitos de nuestras autoridades y de los medios de comunicación son de matrícula de honor. En todo momento han ido "a remolque" (te suelto, te detengo, te acuso, te suelto, te meto en la carcel, te dejo en libertad), actuando como una veleta sometida a los dictados de la opinión pública en la que, por cierto, el público no ha tenido nada que ver.

Empiezo a estar un poco harto de las atenuantes de "había bebido", "estaba drogado", "no sabía lo que hacía"... A ninguno de estos tipejos le da por hacer carreteras o ayudar a los ancianos. A todos lo borrachos, drogadictos o locos les da por lo mismo, es decir, pegar, matar, violar.... ¿Conducir borracho agrava la conducta y matar bajo la influencia de las drogas atenua la pena? Difícil de entender, la verdad.

Quiero pensar que la mayoría de la gente hubiera reaccionado de otro modo en aquel vagón, pero, la verdad es que, cada vez con más habitud, me hago la misma pregunta que formulas, Fernando.

Tu comentario, Anónimo Veneciano, también es feo y prescindible y no por eso lo borro. Siempre ha habido clases.

Profesor Moriarty dijo...

Tomar drogas o beber en exceso no es atenuante. Todo lo contrario, mas bien. Poner como excusa, por ejemplo, "te he puesto los cuernos porque me emborrache" es como decir "me emborrache para ponerte los cuernos". Y, sin duda, meterse coca o alcohol no beneficia en modo alguno a "dulcificar" la personalidad de un individuo de esta calaña. Desde luego no se pondra a escribir un libro, aunque si es conocido que artistas que utilizan "estimulantes" para tener mas creatividad. Van Gogh, Manet, Picasso, Hemingway abusaban de la absenta, pero ninguno de ellos tenia las luces del racista este.

Tarquin Winot dijo...

Las drogas y el acohol potencian lo que uno tiene en su interior. En el caso de esta basura humana, su estupidez, su racismo y su miseria moral.

BUDOKAN dijo...

El género humano como bien dice princesa a veces es indescifrable. Saludos!

Anónimo dijo...

Leo, no sin asombro, que por estos lares aún está presente el heroico espíritu caballeresco, latiendo con fuerza en valerosos corazones y me percato de que por fin he dado con los legítimos herederos de grandes hombres como Alejandro de Macedonia y Ricardo Corazón de León.

Caballeros, me gustaría ver si la bravura y el amor cortés que se destila de sus palabras se traducirían en acción en la vida real.

Supongamos que el chico al que se tilda de "cobarde" hubiera actuado. Ya no hablaríamos de una agresión monstruosa por parte de un descerebrado, más de una trifulca entre dos salvajes.

Así pues, más que un protector, al "cobarde" hubiera sido rebajado al mismo nivel que el animal que inició la agresión.

Además, imaginad que el caballero de reluciente armadura le propina un puñetazo al malvado y le rompe la nariz ¿sabeis que ocurriría? Yo os lo digo: seguramente, el macarra le hubiera denunciado y aún habría tenido problemas con las autoridades.

Que sí, es bonito el ideal justiciero, pero con la mano en el corazón decidme: ¿Quién de vosotros se hubiera levantado para arrearle un buen mamporro al desgraciado ese? Cuan fácil es criticar al prójimo y afilar las pulmas cual guadañas!

Tarquin Winot dijo...

No creo que nadie esté aquí haciendo apología de la violencia. Lo que defiendo en esta entrada, y lo defiendo con base en mi propia experiencia, es la necesidad de no permanecer impasible ante las injusticias.

Si mi hija o mi hermana hubieran estado en ese tren, hubiera agradecido que alguien hiciera algo. No actuar con reciprocidad me parece inaceptable, además de una muestra colosal de egoismo.

Azid Phreak dijo...

Estimado anónimo,

Yo me hubiera levantado. Y lo digo con conocimiento de causa, pues ya lo he hecho más de una vez y nunca buscando el aplauso del público, sino una especie de complicidad, un basta ya que no permita actuar con impunidad a sinverguenzas como el del vídeo.

Como dice Tarquin, hay situaciones en las que no podemos cruzarnos de brazos, pues esa es la manera de dar alas a estos individuos cuya libertad está supuestamente por encima de la nuestra.

Repito, yo SI me he levantado en más de una ocasión y seguiré haciéndolo mientras mi cuerpo lo permita. No creo que sea signo de valentía, pues miedo tenemos todos. Creo que es más un signo de inconformismo ante ciertas situaciones que parece que están llegando a ser cotidianas y corrientes para mucha gente. Hay que intentar que no las veamos como algo normal, pues de lo contrario, llegarán a ser algo aceptado por la sociedad y entonces, como ya está pasando, tildarán de locos a los que intervengan en dichas situaciones.

Tengo la, quizas absurda pero firme esperanza, de ver como alguien se levanta algún día en defensa de una de las mujeres o niños de mi familia. Sin ideales no hay principios.

Un saludo!

Tarquin Winot dijo...

Poco puedo añadir, la verdad. Suscribo hasta la última coma de lo dicho por el cántabro de oro. Lo que quieras para ti, debe ser otorgado a los demás.

Azid Phreak dijo...

Tarquin, si sigues poniéndome rojo me van a confundir con Santiago Carrillo. Soy más bien chapado en oro ;-)

Gracias por tus palabras. Un saludo compañero ;-)

Anónimo dijo...

Hola de nuevo (soy el tal "anonimo").

Por lo que leo, observo que hay gente cuya sangre caliente les empujaría a desenvainar su espada en pro de la justicia.

No obstante, he de decir que aunque es loable y necesaria la empatía, el supuesto "si hubiera sido mi hija..." no es válido.

Naturalmente, es lo que pensarán los padres de la menor agredida, pero en el caso de haberse encontrado ellos involucrados en una situación similar con otros protagonistas, a saber si hubieran movido un dedo. Uno/a sólo se queja de las injusticias cuando las vive en primera persona.

Que nadie malinterprete mis palabras, yo también he actuado como paladín en alguna ocasión jugándome el tipo (la última fue para defender a una chica de su novio borracho y maltratador). No obstante, me reafirmo en mi anterior mensaje ya que, para una sociedad justa, defender al débil es un gesto admirable, pero para la deshinibida ciudadanía de una gran ciudad sólo se trata de un episodio morboso.

El problema, no es otro que el acto más injusto es protegido bajo el manto del anonimato. Lo que quiero decir es que para la mayoría, bajar la vista y seguir su camino es suficiente.

Denuncio también, lo sencillo que resulta llenarse la boca de espéndidas palabras como: valentía, honor, justicia, revolución... bajo la seguridad del hogar, delante de la pantalla de un ordenador.

No sé si soleis leer los comentarios que suelen habilitar en sus noticias los diarios digitales. Lo digo porque resulta curioso que el 98% de los lectores no sólo le hubieran llamado la atención al salvaje sinó que además le hubieran partido la cara. Sin embargo, estas situaciones se dan y nunca nadie hace nada. Así pues ¿Dónde están esos 'milhomes'(valientes) como se les llama en mi tierra?

Tal vez hubierais actuado o tal vez no. De la mente de Homero surgieron los más bellos y épicos relatos, pero dudo que sus músculos hubiesen sido tan bravo como sus epopeyas.

Tarquin Winot dijo...

Nada, nada, oro cántabro de primera calidad. Modestia, la justa.

Respecto lo que comentas, Anónimo (por cierto, bienvenido si es la primera vez que comentas), creo que, de nuevo, planteas la excepción como tesis.

Dices que el caso de "hubiera sido mi hija" no vale. Sin más argumentación, no entiendo el porqué, pero, dejando incluso eso en el aire, soy partidario de que las cosas en esta vida se hagan "como si fueran propias". Si en un trabajo no actuas como si fuera tu propio negocio, nunca conseguirás hacerlo bien. Lo mismo debe predicarse del lado ocioso de la vida, en la lo bueno y lo perverso vienen diariamente de todas partes.

Soy de los que piensan que los que proclaman lo mal que va todo y que nunca hemos estado peor, no recuerdan Las Cruzadas, las guerras de cien años o las civiles. "Siempre estamos peor que nunca" está plénamente introducido en nuestra naturaleza.

Afortunadamente, el porcentaje de innanes sigue siendo muy inferior al de las personas con capacidad de reacción. De no ser así, habriamos muerto como civilización hace ya unos cuantos siglos.




Diariamente, se producen casos como éste. Y del mismo modo que, en ocasiones, las personas

Tarquin Winot dijo...

Se me ha colado un "Diariamente, se producen casos como éste. Y del mismo modo que, en ocasiones, las personas" que no sé qué pinta ahí. Mis disculpas.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo.

No lo entiendes? te lo explico:

El argumento "si hubiera sido mi hija" no es válido debido a que implica una relación afectiva entre la agredida y tú que no existe con un desconocido/a.
En otras palabras, cualquiera defendería siempre a su hermana, novia, madre, hija, prima, etc. Así pues, la obviedad hace fútil ese ejemplo.

Afirmas que actualmente tampoco estamos tan mal si nos comparamos con guerras como la de los cien años o las cruzadas. Si bien es cierto, en nuestra sociedad el mal no es otro que la alienación existente entre las personas que viven en una comunidad tan enorme como una gran ciudad. El anonimato existente hace que uno pueda permitirse el lujo de permanecer impasible ante el dolor ajeno sencillamente, porque como nadie conoce a nadie, el cobarde no sufrirá el reproche social por su actuación (o por su falta de ella) y eso, amigo, es la base que hace que se acaten la mayoría de las leyes civiles y de comportamiento, la asociación Quebrantar normas=castigo.

Así pues, gracias a valores como el egoísmo, hedonismo y narcisismo, propios de la sociedad de consumo promovida por las altas esferas, La consigna ya no es: es una situación problemática, sinó "TÚ tienes un problema".

Por último, comentar que la agresión del metro es como todas las demás injusticas sociales: la gente se llena de valentía de boquilla pero luego sólo unos pocos les hacen frente.

Por si alguien no se ha percatado, yo no justifico que se pase de ayudar a la gente, sinó que lo denuncio amargamente porque soy realista y sé como piensa la mayoría de la gente en temas como este. Una lástima.

Tarquin Winot dijo...

Veo que continuas incurriendo en el mismo error. Seguro que no me he explicado con claridad. Si fuera mi hija la persona agredida y yo estuviera allí (insisto, si YO estuviera allí), es evidente que saldría del vagón con los higadillos de este personaje guardados en un bolsillo.

Mi argumento no es fútil ya que lo que lo defiendo es que de haber sido mi hija la agredida es que, de no haber estado Yo allí (insisto, de NO haber estado YO allí), hubiera agradecido que otro distinto (es decir, no yo) hubiera hecho algo y que en consecuencia, debo corresponder si la hija de un tercero sufre una vejación y yo estoy delante.

Espero que ahora sí haya dejado claro mi punto de vista. Si no, no importa, puedo volver a intentarlo.