viernes, 22 de junio de 2007

El ogro verde del ejército británico


En 1969, el escritor británico George MacDonald Fraser publicó el primero de los varios tomos que componen los llamados "Diarios de Flashman". En ellos, el octogenario militar Harry Flashman (personaje que ya aparecía de la novela "La época escolar de Tom Brown", de Thomas Hughes) narra en primera persona sus memorias y recuerdos sobre sus años bélicos recorriendo el mundo en las distintas campañas que inició el ejercito británico en plena época colonial.

Si lo dejáramos aquí, sería comprensible que no hubiera picado la curiosidad de nadie. Con libros y películas como "Las cuatro plumas" o "Tres lanceros bengalíes" ya teníamos bastante para cantar las glorias de los británicos en La India o Afganistan. ¿Qué es lo que hace que estos libros sean una experiencia nueva y sorprendente? Pues exactamente lo mismo que hace del ogro verde de "Shreck" una visión radicalmente novedosa del mundo de los cuentos para niños. A diferencia de los "casacas rojas tradicionales" henchidos de patriotismo, honor y valentía, Harry Flashman (Flashy para los amigos), y siempre según sus propias palabras, tan sólo es titular de tres virtudes "los idiomas, los caballos y la fornicación". Es el tipo más pendenciero, cobarde, traicionero y misógino del honorable ejército de su majestad.

Y lo mejor de todo es que no existe una justicia divina que haya castigado a tan deleznable personaje con la miseria personal o con una muerte horrible que haga justicia a tanta cobardía y maldad. Muy al contrario, Flashman escribe sus memorias desde la calma y la tranquilidad que proporcionan un alto cargo en el ejército, una inmensa fortuna, una colección de condecoraciones como ningún otro y la consideración de heroe nacional indestructible.

Será el famoso encanto de la maldad, pero no es posible leer estos doce tomos (por ahora) que componen los mencionados diarios, sin dejar de admirar la capacidad de este hombre para recorrer el salvaje oeste, los mares de Madagascar, La India, Alemania y tantos otros países, haciendo las mayores vilezas que uno pueda imaginar, para, finalmente, apañárselas con el uso de alguna de las mencionadas virtudes para que todos los testigos de su inmensa cobardía o bien mueran o bien cambien de opinión por alguna casualidad o a través de alguna treta urdida por su mente de villano sin escrúpulos. No importa cual sea el modo (lanzar a los lobos a tu fiel sirviente para que tu trineo vaya más rápido y puedas huir de una horda de rusos agresivos, entregar una pistola descargada a tu contrincante en un duelo para poder eliminarlo y acostarte con su mujer, culpar al hombre que acaba de salvarte la vida para escapar de las torturas de un sádico del látigo...) lo importante es regresar al país como un valiente y leal soldado hasta su próxima misión. Además y dado que normalmente, es el único superviviente de las campañas en las que participa y él se encarga de hinchar hasta lo increible sus inexistentes hazañas, su fama es conocida en todo el ejército y es a él al que, para su propio horror y alegría nuestra, le encargan las más duras y peligrosas misiones.

Por si no fuera suficiente con las trepidantes y divertidas peripecias del amigo Flashman, las obras tienen además un indiscutible encanto histórico. La labor de ambientación del autor es irreprochable, documentada, prolija y bastante ajustada. Los únicos errores que pueden localizarse son achacables, según el autor (que jura en el prólogo del primer libro de la serie que "se encontró" los diarios en un anticuario de Leicestershire, limitándose únicamente a publicarlos y efectuar pequeñas correcciones de estilo), a la avanzada edad de Flashman cuando escribió (o dictó) sus memorias, lo que, posiblemente le haya llevado a confusiones de detalle. Bismarck, Lola Montes y el General Custer. La carga de la Brigada Ligera, la retirada de Kabul de 1842 y la batalla de Little Bighorn. Personajes y acontecimientos todos ellos que aparecen en alguno de los libros de esta serie y en los que Flashy tiene una capital importancia, como una especie de Forrest Gump inteligente, borracho, traidor y mujeriego.

Un personaje este Flashman. Os aseguro que merece la pena darle una oportunidad y adentrarse en su peculiar mundo de vilezas. Y al que le dé un poco de pereza, que sepa que existe una película rodada por Richard Lester en 1975 y con el inmenso Malcom Mac Dowell dando vida a nuestro héroe que puede servir para hacerse una idea de por donde van los tiros con el amigo Flashman.


5 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Vaya que seguro que vale la pena por lo que mencionas dedicarle unas lecturas a este personaje que parece fascinante. Saludos!

nonasushi dijo...

Me lo voy a leer, pero ya... QUE GRANDE.

Había pido hablar de él, pero nunca me lo tomé muy en serio. Después de tu post... estoy deseando.

Gracias

sonia f dijo...

Corriendo me voy a la fnac

Tarquin Winot dijo...

Son doce tomos y además en ediciones francamente buenas.....pero caras (24/26 euros por libro).

No obstante, el primero acaba de salir en edición de bolsillo por la mitad de dinero, lo que, imagino, es el preludio de la edición de todos los demás. Anímense, señoras y señores, lo agradecerán.

Germán Fernández dijo...

Hola. Joder este es un vividor pero inmerso en el hijoputismo jaja. Está bien eso de echarle un poco de morro a la vida , pero hombre , hasta ciertos límites. Inmediatamente me ha recordado a Barry Lyndon de Kubrick. Me encanta leer así que probablemente me haga con algunos volúmenes. Un saludo