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jueves, 9 de febrero de 2012

En otras palabras: OscarP


El caústico y acertado OscarP, azote de las medias tintas, caudillo de las ideas claras y adalid de los debates con enjundia aporta su granito de arena (casi una playa) a "En otras palabras" con un texto marca de la casa en el que la lógica de sus plateamientos solo admite comparación con la agudeza de sus conclusiones. Imagino que Ana Botella no pensará lo mismo, pero, sinceramente, eso poco importa. 

Aprovecho para recordaros que quien quiera participar en esta sección de "firma invitada" sólo tiene que enviar el texto y las consideraciones que estime oportunas para su publicación a clanwinot@hotmail.com. Tan pronto como haya un hueco, la colaboración aparecerá publicada en el ladrillo a mayor gloria de su autor.


INDEFENSIÓN. EL AYUNTAMIENTO DE MADRID NOS ROBA.

"El ayuntamiento de Madrid nos roba. Podemos pensar que es una metáfora al nos referimos a los elevados impuestos o demás asuntos legales que hacen que nos apretemos el cinturón de forma desmesurada pero que son legales gracias a la mayoría absoluta del partido que nos gobierna que nosotros le hemos dado.
Pero no, me refiero a un acto ilegal que conscientemente realizan los funcionarios, seguro siguiendo órdenes de estamentos superiores. Les cuento:

La vida ha querido que coincida con una persona funcionaria de un ayuntamiento de una población cercana a Madrid. Esta persona tiene, entre otras, la función de gestionar las multas y los recursos que los ciudadanos de esa población presentan cuando han sido multados. Debido a su trabajo y como abogada que es, se conoce la normativa como la palma de su mano.

Bueno, pues el otro día se invirtieron los papeles y fue ella la que tuvo que presentar papeles para recurrir un par de multas que habían sucedido en Madrid. Dos multas leves, estas multas de 90 euros. Acudió a la calle Albarracín, donde se gestionan estos trámites.

Ya les voy avisando de que las multas leven prescriben a los tres meses, es decir, si a uno de ustedes le ponen una multa, desde la fecha en que le ponen la papeleta hasta que usted la recoge, el ayuntamiento tiene TRES MESES y si no ha prescrito. Ocurre que si no se recoge la multa, el ayuntamiento tiene TRES MESES para publicarla en el BOCM. Eso es lo que se llama “Denuncia”. Pero ahora viene la sanción. Una vez que usted ha recogido la multa y sabe que ha sido denunciado o ha sido publicada en el BOCM empieza un nuevo plazo de TRES MESES para comunicarle la “Sanción”. (Cuidado, no confundir denuncia con sanción. Cualquiera puede denunciar. Yo le puedo denunciar a usted por el motivo que yo crea, después la autoridad pertinente sancionará. Sólo las autoridades pueden sancionar). Luego la multa sigue su camino y la administración tiene un año para ejecutar la sanción. Sea como fuere, si la administración no cumple con cualquiera de los plazos la multa prescribe. Y es más, prescribe DE OFICIO. No es necesario que el contribuyente pida la suspensión de la multa. No.

Bien, pues esta persona, ya en Albarracín mantuvo una conversación que a usted o a mi nos habrían colado pero a ella no. Sus dos multas habían prescrito porque ambas se habían publicado en el BOCM fuera del plazo de los tres meses. Y cuando ella advirtió de este hecho el funcionario de Madrid le dijo que había recibido en casa varios avisos, los cuales hacían que las fechas se reiniciaran. Y esto no es así, porque al cartero se le ha podido caer el aviso, se ha podido confundir… es decir, NO afectan estos avisos a la fecha de inicio del trámite administrativo. Y cuando ella le rebatió esa explicación el funcionario le contestó:

-    “Jo, se sabe usted la ley mejor que yo”

Dejando claro que había intentado colársela y esta vez le había salido mal.  Pero lo peor es que cuando le dice que le anule las multas, el funcionario le dice que no puede, que sólo puede su superior. Tampoco pasa nada, todo es tan sencillo como que venga el superior. Ah… ingenuos. NO HAY SUPERIOR. Si se quiere hablar con él se debe hacer una instancia para pedirle audiencia.

Al final, bajo la amenaza de embargo nuestra amiga la abogada, paga sus multas prescritas y pidió audiencia papal para pedir que le devuelvan el dinero a aquella persona que sí tiene poder.

El ayuntamiento de Madrid prevarica porque va en contra de la ley a sabiendas, primero, dando curso a una multa ya prescrita, después, obligando a sus propios funcionarios a ir contra la ley y tercero obligando a pagar para que se anule la multa a posteriori cuando una multa prescrita se anula de oficio sin necesidad de instancias ni peticiones ni bulas papales.

Ella dice que va a recuperar el dinero aunque sea lo último que haga en su vida. Igual es verdad que sea lo último que haga en su vida, y allá, cuando pase de los 90 igual recupera el dinero."

martes, 10 de enero de 2012

En otras palabras: María


Inauguramos la cosecha 2012 de "En otras palabras", con María, ilicitana de oro, seguidora incansable de este rincón, anglófoba reconocida y motor de arranque del blog Cajón desastre quien cede desinteresadamente al ladrillo un texto inédito, para el disfrute de todos aquellos que nos acompañan habitualmente y de quienes la red haya depositado en esta orilla de la blogosfera, con el asfixiante paro que vivimos como motivo conductor del mismo.

Aprovecho para recordaros que quien quiera participar en esta sección de "firma invitada" sólo tiene que enviar el texto y las consideraciones que estime oportunas para su publicación a clanwinot@hotmail.com. Tan pronto como haya un hueco, la colaboración aparecerá publicada en el ladrillo a mayor gloria de su autor.

                             ¿Qué hace una chica cómo yo en una situación como ésta?

Me llamo María, tengo 28 años y soy licenciada en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera Ceu. 

Mi única experiencia laboral en el campo de la comunicación se limita a dos becas de verano en dos medios de comunicación. Aunque debí acabar mi carrera hace un tiempo, como a muchos (o algunos) se me atravesaron unas asignaturas que me costó quitarme de encima. Pero con paciencia y tesón, conseguí finalizar mis estudios el pasado mes de julio.

Tras un verano de merecido descanso, en septiembre puse rumbo a Inglaterra para perfeccionar el idioma durante dos meses. Y desde mi vuelta a España, he empezado a buscar un trabajo.

El problema está ahí. Aunque estamos en una situación bastante complicada, creo que en mi caso, encontrar un trabajo en mi sector lo es mucho más. Me explico.

Estoy registrada en diversos portales de Internet para buscar trabajo. Ya sea en comunicación corporativa, publicidad o en los medios de comunicación. La mayoría de las ofertas que hay, piden una experiencia demostrable de tres a cinco años, o que el candidato tenga vehículo propio.

Si pincho en la opción de que no se requiere experiencia, muchas de las ofertas hacen referencia a comerciales. Y si de una beca se trata, es imprescindible que el candidato sea de la provincia del puesto vacante. Y si no importa que el candidato sea de una ciudad u otra, te pagan 500 € y el contrato es de una duración determinada.

También me he paseado por los medios de comunicación de la provincia, pero más que darme la opción de entrevistarme, lo único que he recibido es un ‘muchas gracias’.

Aunque eso de buscar trabajo por Internet lo tengo más que rastreado, también me he planteado la posibilidad de estudiar un master o en un posgrado. Pero ahí también veo muchas dificultades. Tendría que trasladarme de ciudad, buscar un piso, pagar el alquiler del mismo, y pagar el curso en cuestión que, por cierto, no sale barato: un posgrado me cuesta entre 4000 y 6000 €, mientras que el precio de un máster oscila entre los 8000 y los 10000.

Ante tan incierta relación, me asalta unas dudas: ¿Qué hace una chica como yo en una situación como ésta?

Sí, lo se. La situación laboral y económica no está para echar cohetes. Y parece ser que para los recién licenciados, como yo, menos aún.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

En otras palabras: Beethoven

 La sección "En otras palabras" nació en marzo del año pasado ("Invitación formal") con la idea de presentar un espacio en el que los habituales comentaristas del ladrillo tuvieran la oportunidad de colocarse al otro lado del espejo a través de un texto, artículo ,entrada, post o como quiera uno llamar a lo que nutre las bitácoras de todo el mundo. Por aquel entonces, la mayor parte de quienes seguían habitualmente el blog administraban páginas ligadas directa o indirectamente al cine, de modo que, otro de los requisitos que pedía era que la temática se alejara de la que los participantes trataban en sus reino.

Pero las nuevas incorporaciones fueron ampliando el espectro y finalmente, resultó indiferente el tema a tratar ya que la mayor parte de las nuevas incorporaciones no pertenecían a un segmento concreto.Gracias a esta sección del ladrillo  pudimos descubrir facetas desconocidas de autores de la calidad de Azid Phreak, Angel, Ramón Cinemadreamer, Mister Lombreeze o Mike Lee que enriquecieron estás páginas con sus excelentes aportaciones.

Retomo hoy la sección y, simultaneamente formulo nuevamente la invitación a cuantos me regaláis vuestra presencia en la escombrera de ladrillo para colaborar en la misma a través de vuestro textos. A quien le apetezca, disponga de tiempo suficiente o no tenga suficiente con lo que escribe en el propio, puede mandar su texto a clanwinot@hotmail.com y más pronto o más tarde, tendrá la oportunidad de verlo publicado y unir su nombre a los ilustres predecesores referidos anteriormente.

Y, para empezar, tenemos la suerte de contar con una perla cortesía del gran Beethoven a quien me une un reciente, pero muy sólido lazo que se asienta, por una de esas carambolas del destino, no solo en la empatía y en los gustos comunes- las ideas políticas no, como hemos comprobado recientemente- sino en un muy curioso vínculo familiar desconocido hasta hace apenas un año y del que hablaré largo y tendido tan pronto encuentre el tiempo suficiente para dedicarle el mimo que se merece tan rocambolesca historia. Disfrútenlo porque merece la pena.



BEETHOVEN Y LA SRA. W.

Hace ya un tiempo, en una publicación de mi ciudad, publiqué (en gallego) un artículo bajo el título arriba indicado. Acogiéndome a la generosidad del Sr. Winot, que me ofrece su tribuna, retomo ahora, con algún comentario nuevo, lo que entonces escribí.

Me hacía eco, en aquel texto, que en un suplemento dominical había podido leer una entrevista con una tal Sra. Westwood, "excéntrica diseñadora de moda" (así la calificaba el periodista), de visita en el domicilio londinense de otra señora, gallega de nación, conocida como "lady F". Pero no es de esta última, muy prudente en sus intervenciones, de la que entonces nos ocupamos, sino de la primera.

Se nos decía en aquella entrevista que la Sra. W., antigua maestra, luego musa del punk y en ese momento diseñadora, había convivido con uno de los líderes del grupo punk británico Sex Pistols, que conformaron, entre otros, el vocalista Jhonny Rotten, el bajista Sid Vicious, que moriría pocos años después, víctima de una sobredosis, o Malcom McLaren, el compañero de la Sra. W. La canción más famosa de este grupo, recordarán, fue "Good Save the Queen" (la versión moderna del himno británico), en la que hacían una sátira de la reina británica, Isabel II. Pero resulta (sería consecuencia del paso de los años, o que no hay nada como que te den un título de dame) que, en la entrevista, la Sra. W. se declaraba gran admiradora de la susodicha monarca.

Supongo que nadie ignora que el punk fue aquel estilo que se caracterizaba por una llamativa imagen física y atrevida indumentaria (cortes de pelo con cresta, imperdibles y otros elementos punzantes clavados en las carnes, camisetas y pantalones rotos, adornos de cadenas, etc), y tocar una música que, en la mayor parte de los casos, consistía en perpetrar un par de acordes de guitarra y, gracias a la maravilla de la distorsión, producir mucho, mucho ruido (probablemente porque, cuanto más ruido, menos se aprecian los fallos). Pero, siendo justos, también formaron parte de este movimiento grupos, como The Clash, que realizarían discos de verdadera calidad.

Aunque pudiera parecerlo por la descripción que acabo de hacer, no tengo nada en contra del punk. Incluso puedo sentir cierta simpatía con su denuncia crítica de ciertos valores burgueses y reaccionarios, -expresada en muchas de las letras del cancionero punk-, aunque, personalmente, no me haya interesado su estética, como no me interesa, en general, el mundo de la moda. Lo que no me parece coherente, -más bien es patético- es que, luego de haber defendido ese ideal con mezcla de varios "ismos", se acabe, como le sucede a la Sra. W., totalmente integrada y deglutida por el sistema que antes criticaba y, además, queriéndonos hacer comulgar con ruedas de molino, vendiéndonos la idea de que, en el fondo, seguía (por lo menos en lo que respecta a la moda) defendiendo aquellos sueños rupturistas (aunque los referentes artísticos que citaba en la entrevista como inspiradores de su "moda" (por llamarle de alguna manera), son no solo burgueses, sino incluso los de la aristocracia más vacua del siglo XVIII, aquella que vivía en un lujo exagerado sustentado por la miseria de los trabajadores, -clase proletaria de la que, por cierto, decía proceder la Sra. W.-; lujo que representan muy bien las pinturas de Watteau y Fragonard, unos de los artistas de cámara en los que se inspiraba nuestra modista.

Después de este prolegómeno, se preguntarán ustedes a qué viene lo de “Beethoven y la Sra. W.” La explicación es la siguiente: en la citada entrevista, sentenciaba, nada más y nada menos, que era partidaria de borrar, de la historia de la cultura universal, a Beethoven. No decía que no le gustara Beethoven, no, -que sería perfectamente respetable-, sino que lo borraría porque, -afirmaba la Sra. W. toda convencida de su boutade-, el músico alemán "es kischt, terriblemente predecible, y su música me da miedo". Y continuaba: "es tan malo como los Beatles".

Supongo que saben que la traducción de kitsch sería "hortera". Es decir, según nuestra Atenea rediviva Beethoven sería un músico hortera, predecible (compositor, pues, de una música vulgar, sin ninguna originalidad), que además amedrenta (cuando menos, a las musas punk).

Tengo que confesar que soy un beethoveniano convicto y confeso, y que para mí es el músico más grande de la historia (el guardián del Templo de la Música, que dirían los esotéricos); un hombre dedicado al ideal de la libertad y la fraternidad (tan bien expresado en la Novena Sinfonía), un hombre íntegro. Un compositor cuya música es cualquier cosa menos predecible, porque se adelantó a su tiempo. Pero también amo la música de Bach, Haydn o Mozart, de Bartok y Shostakovich, de Satie y Schubert, de Brahms y Arvo Pärt, o Pink Floyd, Jimmy Hendrix, Bob Marley, Bob Dylan, Carlos Gardel, Silvio Rodríguez, Joy Division o U2..., es decir, la música en la que aprecio calidad; desde luego, también la de los Beatles. Lo que si tengo claro es que, salvo algunas excepciones, como ya cité, el punk no se caracterizó precisamente por su calidad musical (tampoco lo pretendía, creo). Sin embargo, no se me ocurriría decir que habría que borrarlos de la historia de la cultura; entre otras cosas, porque la historia no depende de nuestra opinión personal, sino de la de muchas generaciones a lo largo del tiempo. Todos sabemos que la fama puede ser efímera: hoy, por ejemplo, conocemos al violinista Kreutzer, muy célebre en su tiempo, gracias a que Beethoven le dedicó una sonata para violín y piano que el vanidoso virtuoso, sin embargo, no se dignó estrenar; pero de no ser por esa obra, nadie se acordaría de él. Y así han pasado con otros músicos, novelistas, pintores...

Será el tiempo, pues, quien decida si la música punk, o la diseñadora Sra. W., son dignos de figurar en la historia de la cultura o de sucumbir en el océano del olvido.

La única explicación que encuentro es que el oído de la Sra. W, después de tanto punk, quedase seriamente dañado.

miércoles, 27 de octubre de 2010

En otras palabras: Mike Lee


La noticia de mi muerte fue muy exagerada. Esta frase de Mark Twain, enviada por telegrama al periódico que anunció erróneamente su fallecimiento, podría servir, perfectamente, como antetítulo de esta nueva entrega de la sección "En otras palabras" que me precipité a clausurar hace un par de meses.

Por si alguno lo ha olvidado y para los que puedan haberse incorporado posteriormente, bajo ese nombre he incluido varios textos de ilustres blogeros que tuvieron a bien atender mi solicitud de un escrito de temática libre y cuyo único requisito era evitar, en la medida de lo posible, la temática o el estilo habitual de sus bitácoras. El gran Azid Phreak nos ofreció el saque de honor y marcarón tantos de impecable factura, personajes de la talla de Angel "Verbal" Kint, Ramón (Cinemadreamer) y Mr. Lombreeze. Coincidiendo casi con el paréntesis vacacional, anuncié el final de la sección, en parte por falta de material, en parte por una cierta desidia en el devenir del ladrillo.

Pero tras la remodelación del blog y de la recarga de pilas obtenida de la Gran Manzana cambio el tercio, recupero la sección, invito nuevamente a todos aquellos que se sientan con ganas a participar con sus textos enviándomelos a la dirección de correo electrónico clanwinot@hotmail.com y abro la nueva temporada con el gran Mike Lee, amo y señor de "What's the rumpus?" que nos ofrece su visión de lo que a día de hoy uno tiene la suerte o la desgracia de encontrar en las pantallas de nuestros televisores. Que lo disfruten.


Tempestad televisiva

En el discurso final de la magnífica película Buenas noches y buena suerte, el actor David Strathairn, en su soberbia interpretación del célebre reportero estadounidense Edward R. Murrow, pronunciaba un discurso basado en el que en su día dio el periodista haciendo alusión a la capacidad de la televisión para enseñar, iluminar e incluso inspirar frente a las insistencias de aquellos que sólo querían divertir y aislar con tan poderoso medio.

Por mucho tiempo que haya pasado y lo que hayan cambiado las circunstancias desde el momento en que se pronunció el discurso, sus enseñanzas continúan siendo aplicables a la situación televisiva actual; lo cual resulta desalentador al ver que, en lugar de avanzar en ciertos aspectos, el medio ha involucionado en muchos otros, fenómeno que trataré de ilustrar con algunos ejemplos de la televisión española.

Por desgracia, las barreras de género aún no han sido completamente eliminadas, así que cualquier esfuerzo para terminar con ellas, por pequeño que sea, es de agradecer. Sin embargo, en televisión, sea el canal que sea, podemos apreciar el predominio de las mujeres florero en programas que van desde informativos a tertulias disparatadas. No pongo en duda su capacidad profesional, ni mucho menos, si bien considero sospechosa la casi exclusiva presencia de mujeres de “buen ver”, tal vez que con la intención de captar audiencias indiferentes al contenido pero no a la forma.

Otro alarmante caso es el enaltecimiento de tuercebotas diversos, personajillos que no han hecho nada loable a lo largo de su existencia y que aun así ocupan las franjas horarias cruciales en detrimento de programas educativos. Curiosamente, estos seres son capaces de aportar sus sesudas opiniones en cualquier tertulia, ya sea tratando la crisis económica o las compañías nocturnas de aquellos a quien ni siquiera conocen. Lamentablemente, semejantes energúmenos terminan ocupando las portadas de diversas publicaciones, además de la atención del público, mientras que personas que trabajan por el beneficio de la comunidad en distintos ámbitos ni siquiera reciben una mísera mención en los medios.

Para terminar, me gustaría comentar brevemente el maltrato que sufren las producciones extranjeras, en parte por la presencia de los detestables programas citados en el párrafo anterior. Hay que reconocer la gran cantidad de series que se estrenan hoy en día en países como Estados Unidos y Reino Unido, así como su creciente calidad en la que muchos califican de edad dorada para la ficción televisiva. Pues bien, en lugar de hacerlas accesibles para la audiencia española, las cadenas toman por tontos a los televidentes programando las citadas series en horarios imposibles (normalmente a altas horas de la madrugada), los cuales cambian constantemente sin previo aviso. Por suerte, Internet juega un papel decisivo en este contexto, permitiendo a los espectadores acceder a los contenidos de varias maneras prescindiendo de la represión de los medios.

Éstos son sólo tres de los muchos casos que prueban la decadencia y embrutecimiento de la televisión, por cientos de canales que nos ofrezca la nueva versión digital terrestre, marítima o área. Razón no le faltaba a Murrow.

miércoles, 7 de julio de 2010

En otras palabras: Mr. Lombreeze


Desde "De gusanos y lombrices" nos llega la aportación a esta sección del incomparable Mr.Lombreeze, voraz devorador de cultura variada, de exquisito gusto musical y máximo exponente del género "épico anélido" cuya mejor expresión es la saga de "El salitre de las botas de Pockollock", que hace uno pocos días puso punto y final con gran éxito de crítica y público.

A nuestro invertebrado amigo le gusta hurgar en las heridas y observar la realidad desde puntos de vista alternativos. No siempre uno puede estar de acuerdo con sus apreciaciones, pero es innegable que sus escritos siempre aportan una perspectiva interesante que suele generar controversia, debate y sana disputa. El artículo que aquí se recoge es una clara muestra de su buen hacer.

A menos que se produzcan nuevas aportaciones, la sección concluirá hoy. Creo que ha sido una experiencia muy positiva que nos ha permitido conocer facetas ocultas de quienes han aceptado el ofrecimiento con un nivel ciertamente alto. Gracias desde aquí a todos y, por supuesto, aquellos que aún se lo estén pensando o quienes ahora conozcan la iniciativa (cuyas "bases" pueden encontrarse aquí) que sepan que sus colaboraciones siempre serán bien recibidas.


El árbol de la noche triste


Creo que ningún libro de Historia dice nada parecido a esto: "los Romanos imperialistas conquistaron la península Ibérica masacrando a los pueblos que la habitaban, esclavizando a la población indígena y robando sus riquezas y blablabla". Tampoco he oído nunca (y no digo que no haya sucedido) a nadie manifestar que los auténticos españoles eran los celtíberos y no los conquistadores romanos. Bueno, con la excepción abertzale que sigue delirando con sueños vascones.

Pero de la Conquista de América he oído y leído ya casi de todo. Desde eso de quién descubrió a quién, pasando por el antropofagismo de los analfabetos indígenas, la codicia y sed de oro de los crueles españoles (o castellanos, o extremeños, o vaya ud. a saber), razonamientos del estilo "los mayas no conocían la rueda pero qué pasada de calendario que tenían", y etc, etc. En fin. Casi todo esto huele más a politiqueo y revisionismo que a otra cosa.

Lo de que los españoles fueron al "Nuevo" Mundo a conquistar territorios para explotar sus recursos es algo que a nadie se le escapa. (Una fea costumbre que tienen los pueblos desde hace milenios). Que para conseguirlo se dieron hostias a diestro y siniestro con los indígenas que no se dejaron, también. Que todos los indígenas americanos no eran iguales ni configuraban una hermosa fraternidad intercultural sin fisuras, lo mismo. Que los tlxacaltecas les tenían muchas ganas a los aztecas lo demostraron en la toma de Tenochtitlán.

Pero claro, una de los primeros cachivaches que llevó Hernán Cortés a México fue una imprenta, (no está demostrado que fuera a utilizarse para machacar la cabeza de Cuauhtemóc y parece que su función era imprimir libros). No menos cierto es que la Universidad de México se fundó en 1551, solamente 30 años después de la llegada de los primeros colonizadores españoles. Otro episodio que no se comenta mucho es la promulgación de las Leyes Nuevas de 1542, como se puede leer aquí http://es.wikipedia.org/wiki/Leyes_Nuevas Y etc-etc.

Así que lo que yo percibo es que Conquista sí, con las atrocidades que una guerra conlleva, pero desparrame no y genocidio tampoco. En cualquier caso, todo esto sigue siendo interpretable y que cada uno saque las conclusiones que quiera.

Lo que nunca entenderé es el por qué algunos mexicanos consideran que los aztecan fueron más tatarabuelos suyos que los españoles. Y no lo entiendo porque el 65% de la población mexicana es mestiza (más el 20% de población de raza blanca), el 88% católica y prácticamente la totalidad de la población habla español. Así que aunque mi abuelo Baldomero hubiera mandado ejecutar a monjitas inocentes durante nuestra Guerra Civil, la respuesta a a la pregunta "Quién fue tu abuelo?", sería "Baldomero" (Nota. Mi abuelo Baldomero fue vendedor de zapatos y no mató nunca a nadie). Ellos verán lo que hacen con los libros de Historia de sus escolares, pero como dijo Octavio Paz:

“No todo fue horror: sobre las ruinas del mundo precolombino los españoles y los portugueses levantaron una construcción histórica grandiosa que, en sus grandes trazos, todavía esta en pie. Unieron a muchos pueblos que hablaban lenguas diferentes, adoraban dioses distintos, guerreaban entre ellos o se desconocían. Los unieron a través de leyes e instituciones jurídicas y políticas pero, sobre todo, por la lengua, la cultura y la religión. Sí las pérdidas fueron enormes, las ganancias han sido inmensas. Para juzgar con equidad la obra de los españoles en México hay que subrayar que sin ellos –quiero decir: sin la religión católica y la cultura que implantaron en nuestro país- no seríamos lo que somos. Seriamos, probablemente, un conjunto de pueblos divididos por creencias, lenguas y culturas distintas.”

miércoles, 26 de mayo de 2010

En otras palabras: Ramón (Cinemadreamer)


Tras las aportaciones de Azid Phreak y Angel "Verbal" Kint a esta sección (muy popular, a juzgar por el incremento de visitas y comentarios que el ladrillo experimenta durante la estancia de las entradas en primera linea de playa) es el turno del enciclopédico Ramón, que en su excelente "Cinemadreamer" desmenuza como pocos, cuantos metros de celuloide pasan por su retina. Atención a su exhaustivo especial sobre la saga "Star Wars" que durante este mes de mayo ha monopolizado su bitácora y atención también al cambio de tercio que se ha marcado en el artículo que da contenido a esta nueva entrega. ¿Quién se sienta a nuestro lado? Que la disfruten. Merece la pena.

INVISIBLES

Estaba el otro día rodeado de gente. Puede que en una reunión. Puede que en la calle esperando a que el semáforo cambiara a verde. No importa. Lo que importa es lo que sentí al estar así. Invisibilidad. Ni yo era nadie para aquellas personas ni ellas lo eran para mí. Caminamos y nos movemos entre una marea de gente sin ser conscientes de lo irrelevante que resulta nuestra existencia para el mundo. Fue en ese momento cuando empecé a darle vueltas al coco, cosa mala según dicen, y a pensar en las personas.


Los seres humanos somos egoístas e hipócritas. Casi siempre nos movemos en beneficio propio. Por mucho que nos engañemos, es así. Si vamos a una entrevista de trabajo en que competimos con un conocido rezamos por que nos den el puesto a nosotros, por mucho que le deseemos suerte al compañero. Cuando nos ofrecemos a acompañar a una chica a casa y accede, siempre deseamos que una vez allí nos invite a entrar en su piso. Cuando colaboramos con alguna ONG o similar pensando ayudar a los pobres desfavorecidos, en realidad lo hacemos por sentirnos mejor con nosotros mismos.


Lo peor del tema es que no nos detenemos a pensar en que nada de lo que hacemos en nuestro beneficio será recordado. ¿Quién recordará dentro de 70 años que alguien logró sacar la nota más alta de cuantas se han sacado en un examen, da igual la materia o el grado, salvo el individuo que lo ha conseguido y sus allegados? Seguramente nadie, a no ser que ese hombre consiga algo más allá de un puesto de trabajo bien remunerado, que consiga algo beneficioso para todos, ya sea un descubrimiento científico, una cura contra el cáncer o una obra artística de gran relevancia. Tal vez habría que ir un poco menos lejos, que consiguiera realizar una acción que signifique algo para una pequeña minoría sin imaginar, si quiera, que lo ha logrado.


En nuestra Historia tenemos ejemplo de comportamiento, personas que ofrecieron más de lo que recibieron mediante actos que ayudaron a otra gente a salir adelante, sin llegar a conocer lo que habían conseguido y el grado de importancia que tenían para dichas personas. En los libros de Historia podemos encontrarnos con unos cuantos, pero a mi me interesan los que no aparecen en ellos y circulan junto a nosotros a todas horas, pasando desapercibidos. Puede ser un bombero, un escritor, un taxista, un científico, un camarero, un abogado, un artista o un profesor. No importa. Lo que importa es que gracias a un acto de esas personas otros muchos pueden afrontar la vida con otra actitud. No saldrán nunca en libros, ni serán recordados dentro de medio Siglo. Son invisibles.


miércoles, 21 de abril de 2010

En otras palabras: Ángel "Verbal" Kint


Por razones que no vienen al caso, he mantenido y mantengo estrechas relaciones con Barcelona. He paseado a menudo por sus calles y he comido en sus restaurantes. Me he bañado en su playa , comprado en sus comercios y he tenido la oportunidad de visitar algunos recomendables locales donde tomarse una copa con los amigos y pasar un buen rato. Tan cómodo me siento en la Ciudad Condal que si, desgraciadamente, el Clan Winot tuviera que abandonar la capital del reino, su barco pondría, sin duda, rumbo a la ciudad que alberga la Sagrada Familia.

Y, a pesar de lo que pueden dar a entender los medios de comunicación, en estos años, no he sufrido rechazo por ser de Madrid ni por hablar en castellano. Tampoco me han dado con la puerta en las narices al comprobar que no entiendo una palabra de catalán ni han querido darme las llaves de la ciudad por ser enfermizamente adicto al fuet y otros manjares de la gastronomía catalana. Obviamente me he topado con cretinos diplomados, maleducados compulsivos y tuercebotas de pelaje diverso, pero ni en mayor ni en menor medida que la de los que han podido cruzarse en mi camino en Valencia, Bilbao o Salamanca.

No soy el único que parece inmune a esa fiebre antiespañola que, a juzgar por lo que se oye en algunas emisoras de radio y se lee en algunos periódicos, hierve en odio a los habitantes de la ciudad que vio nacer, entre otros a Eduardo Mendoza o al hoy fallecido Juan Antonio Samaranch. El gran Angel "Verbal" Kint, enciclópedico conocedor de la vida y milagros de Superman, lector voraz y erudito cinematográfico parece tener la misma opinión sobre el tema. Ángel, que capitanea con incontestable maestría "El mundo de Ángel" por los mares del cine y la literatura desde hace ya varios años ha elegido tan espinoso asunto para participar en esta sección del ladrillo y dudo que a alguién deje indiferente el enfoque escogido por su autor. Que lo disfruten y no olviden visitarle los que no tengan aún la suerte de conocer sus textos. Me lo van a agradecer.


En Cataluña también hablamos castellano


Estaba hace un año yo por Sevilla, conociendo familia política, cuando alguien me pregunta por mi trabajo y al finalizar mi explicación me dice "¿oye y allí en Cataluña os dejan hablar español? La pregunta me desconcierta un poco, primero porque no me la esperaba y segundo por la naturaleza de la misma.

Y es que aunque algunos quieran ver lo contrario, ni todos los catalanes somos independentistas (ni siquiera nacionalistas), ni tacaños, ni odiamos a los madrileños...pero sin embargo esa es la imagen que se ha instaurado entre muchísimas personas que han sucumbido a la doctrina rancia y españolista del Partido Popular y todos sus secuaces y por el otro a la torpeza de los políticos catalanes, siempre dispuestos a poner la mano para pedir o a la ambigüedad de su definición como parte del Estado Español.
Desde su estancia en el Gobierno y especialmente en la segunda legislatura, aquella en la que no necesitaron a CIU para gobernar con mayoría, el Partido Popular y sus cabezas pensantes decidieron que algo habría que hacer con los nacionalistas catalanes y vascos.

El tema del País Vasco lo voy a dejar aparte primero por su complejidad y segundo por mi desconocimiento del contexto. Al grito de "España se rompe", como si en la península tuvieramos una falla de San Andrés, culpabilizaron a los nacionalismos de dicha ruptura y empezaron su habitual política del miedo, una táctica efectiva y que acaba calando en un porcentaje de la población muy elevado, que normalmente se identifica con el estrato cultural más bajo, aunque realmente no es cierto, pues acaba calando en muchos más estratos sociales.
El Partido Popular inició una campaña anclada en el españolismo más rancio, basado en ver "quién la tiene más grande" (la bandera) y en el "catalanufos de mierda", "pujol enano habla castellano"...estrategia que siguen utilizando desde la oposición con los argumentos del Estatut, que quizás no se hayan leido siquiera ya que muchos parece que se quedaron en el primer capítulo en el que se definía Catalunya como país, o estado, o entidad, etc. Todo ello convenientemente transmitido por sus voceros habituales, por sus medios afines, por la voz de su amo, por medios que olvidaron la objetividad y se convirtieron en panfletos sin sentido de la ética perdiodística, olvidándose de informar. Algo que por otro lado todos los gobiernos sempre han tenido, incluyendo el actual.

A pesar de mis pocas simpatías hacia el PP, no puedo ponerme la venda en los ojos y no ver más allá, porque desde Cataluña se tiene mucha parte de culpa y los políticos catalanes con su torpeza han conseguido generar esa imagen estereotipada de la que hablaba al principio de este post (independentistas, tacaños...) propia de chistes de los morancos. Como diría el poeta y cantante "nos sobran los motivos". Podríamos empezar a lo grande, hablando de un corto de miras que se fue a la frontera a negociar con una banda terrorista para que no se cometieran atentados en Cataluña, algo que hizo que al saberse no se generara mucha simpatía hacia nosotros.


Si apartamos al político catalán independentista, que podríamos facilmente identificar con ERC y al más españolista (PP), nos queda un político bastante ambiguo y que generalmente ha sido CIU, fuerza política actualemente algo debilitada, pero que siempre ha tenido por su número de escaños cierta capacidad de influencia en el gobierno español, cuando éste no ha gobernado en mayoría. Esta agrupación política siempre ha interpretado el papel de catalanista en cataluña y colaborador del Estado en España poniendo la mano para sacar rentas y jugando a la nada sutil amenaza de no apoyar votaciones sin obtener beneficio a cambio con lo que el tópico "la pela es la pela", que ya tendríamos que ir cambiando por "El centim es el centim" se ha hecho patente repetidas veces. Pero por otro lado nunca han olvidado su condición nacionalista y el coqueteo con el indepentismo ha sido otra de las constantes.


Aquí también tenemos medios voceros, voces de su amo que juegan a contentar a todas las partes, disfrutando de ello. Se les da voz a todos, pero siempre intentando que la que más se oiga sea el del discurso separatista, casi siempre marcado por un tono victimista, con referencias ridículas a "cavernas españolistas" a estados opresores, dándole voz siempre a personas con representación social y siempre de medios relevantes más allá de la política como la cultura o el deporte que se han convertido a sí mismos en esperpentos. Podríamos citar a Joel Joan, Joan Laporta o Carod Rovira, como personas convertidas en caricaturas y que se han convertido en blancos fáciles y que sin quererlo ridiculizan las ideas que representan y que por ende, repercute en todos los catalanes, seamos o no nacionalistas. Y no hablaré ya de la gran preocupación por la prohibición de los toros que tienen hoy en día los políticos catalanes, tema mucho más importante que el paro en Cataluña, la educación o la sanidad...


Resumiendo: en Cataluña nos encontramos en la tesitura de tener un fuerte aparato político-mediático que presiona con una teoría conspiratoria y basada en la estrategia del miedo y por otra a un grave problema interno del mismo carácter que el anterior pero basado en el victimismo histórico.
Para acabar decir que soy consciente que afortunadamente hay un amplio sector de la población española que no se creen aquello que les intentan inculcar y que no tienen la imagen estereotipada y tópica del catalán porque son tan inteligentes que no se dejan influenciar por teorías rancias y caducas.

P.D. al andaluz que me preguntó si en Cataluña nos dejaban hablar español le contesté "siempre que quiero".

miércoles, 24 de marzo de 2010

En otras palabras: Azid Phreak


Da hoy inicio por fin la sección de la que os hablaba la semana pasada y que, tras no pocas dudas, he decidido llamar "En otras palabras". A la fase final llegarón la mencionada y "Por boca de otros", pero tras cónclave especial del Clan Winot, acordamos por unanimidad decantarnos por obviar la referencia física, de difícil encaje en este mundo de bytes y megas en el que nos movemos.

Es, además un placer que la sección la inagure mi querido amigo Azid Phreak, tal vez el más veterano de los animadores de la escombrera, extraordinaria persona, fino analista de cuanto le rodea y enciclopedia viva del cine de ayer, hoy y pasado mañana como acredita su espléndido "Rincón de los niños perdidos" en el que dos hadas del calibre de Lucy Liu y Kampanilla cubren sus espaldas con encanto, con chispa y con un amor por el celuloide ciertamente contagioso. El día que este cántabro de oro, la hermosa Kampanilla y el Clan Winot tuvo la suerte de conocerse, una llamada de teléfono nos interrumpió brevemente. Tras unos minutos de conversación, el gran Azid tuvo uno de sus habituales momentos de gloria. "Disculpa", comunicó a su interlocutor, "pero te tengo que dejar. Estamos en Madrid..... conociendo a unos amigos". Genio y figura.


El síndrome Scrooge
Azid Phreak

Siempre he odiado la aparente superioridad y el total desprecio con el que un anciano sentencia frases del tipo:"Se está perdiendo la educación" o "Esto en mis tiempos no pasaba" ante un renacuajo que ha tropezado con él persiguiendo un balón. En un buen número de ocasiones estas regañinas, seguramente estén justificadas, pero hay otras que siempre he pensado obedecen a una especie de "demarcación de territorio" que el señor Scrooge de turno lanza al aire cual macho alfa.

La tristemente famosa Ley del Menor, que algún iluminado del que no quiero acordarme tuvo a mal conformar, está propiciando, en líneas generales, una nueva raza de espartanos sin miedo o respeto por nada. Aún así, un servidor sigue teniendo fe en todo aquel que, por muy menor que sea, anda sin cruzar la línea vital del resto. Es por ello que quiero, desde esta palestra que amablemente nos cede el bueno de Tarquin, romper una lanza a favor de, estoy seguro, un gran número de adolescentes que se salen del estereotipo lanzado por los más mayores. Y es más, quiero romper la lanza en la testaruda mollera de alguno de estos engreídos señorones.

¿Quien no ha sido adelantado, a una velocidad cercana a la absurda, por un señor talludito a lomos de su flamante Mercedes tras pegarse a la culera de nuestro fiel corcel y propinarnos una agradable y reconfortante ráfaga con sus luces largas? ¿No era esto cosa de ni-niñatos en BMW? Será cosa mía pero las veces que lo he recriminado por la ventanilla, encima he tenido que aguantar algún que otro gesto digno de algún presidente venezolano.

Las dos últimas veces que paseando he encontrado a alguien en apuros o pidiendo ayuda (una señora inconsciente en un caso y otra muy mayor que se había caído, en el otro) hemos sido gente joven los que hemos dado el paso de ayudar. En ambos casos, antes de nuestra intervención, pasó gente "adulta" y tras la miradilla de rigor siguió su paseo sin ningún tipo de remordimiento aparente (en el caso de la anciana, un individuo de unos 60 llegó a decirnos al pedirle que nos ayudara "que parecía sucia", cuando se trataba de una señora que había bajado a tirar la basura en bata y zapatillas).

¿A quién no se le ha colado alguien de avanzada edad en la cola del cine, en el supermercado, en un espectáculo....? Seguramente que a más de uno. Lo peor viene cuando, en ocasiones, decides que la edad no exime de ciertas obligaciones y recuerdas al señor de turno cómo se hacían las filas en el colegio. A día de hoy no he encontrado a nadie que haya reconocido su cara dura y no haya plantado cara con total desfachatez, llegando incluso a mentar la famosa frase de "se está perdiendo la educación" o calificativos poco agradables hacia las generaciones venideras, sin un sólo atisbo de rubor en las mejillas.

Y por último, en el apartado de aires de grandeza, comento una situación que acaeció este pasado 19 de Marzo en las fiestas de mi localidad. Nos encontrábamos cuatro parejas (de entre 30 y 40 años) disfrutando de un trozo de empanada y unas cervezas en plena calle, cuando una señora de avanzada edad se nos acercó y comenzó a hablarnos sobre la guerra, el aborto, la Iglesia y lo mal que iban las cosas con el Gobierno actual. Escuchamos a la señora con paciencia e intentando ser amables, pero a los 15 minutos aquello se volvió un monólogo reivindicativo digno del mismísimo William Wallace. No había opción a réplica. Fue entonces cuando alguno de mis acompañantes, disimuladamente, comenzó a alejarse, algo que no gustó a la señora. Esta, lejos de darse cuenta de que el sermón se estaba quedando sin feligreses porque la conversación no era tal, comenzó a decir que claro, la estábamos haciendo poco caso porque la juventud está descarriada, que no teníamos pinta de ser católicos y qué íbamos nosotros a saber de la vida. Reconozco que estuve a un palmo de contestarla con la educación de la que comenzó a hacer gala ella, pero en su lugar, tras 40 minutos de clase magistral, opté por un cómodo (y también educado) "si, si, si, lo que usted diga" acompañado de una despedida y unos buenos deseos. Ella se alejó muy digna, confiada de que había dado una lección a unos pobres chavales que no sabían nada de la vida.

Son casos como estos los que me convencen día a día de que la educación no es cuestión de edades y que una persona de edad avanzada, por mucho respeto que merezca, que lo merece, no tiene siempre el buen hacer que se le presupone y un jovenzuelo en chándal puede resultar todo un Gentleman a su lado.

Ciertamente me parece preocupante que existan valores como los de los denominados "ni-ni", pero me parece igualmente preocupante que una buena parte de nuestros mayores, los supuestos educadores, hagan gala de la misma mala baba y soberbia que supuestamente despiden sus sucesores. Desgraciadamente creo que la solución no está cerca (los ni-nis serán los Scrooge del mañana) y no se siquiera si la habrá. Únicamente espero que, cuando llegue el momento, todas estas palabras que dejo hoy aquí, resuenen en mi cabeza cada vez que un infante estampe su jovialidad contra mi cansada experiencia.