miércoles, 18 de julio de 2007

Un milagro musical



El pasado sábado tuve la inmensa suerte de poder asistir al estreno en Madrid de la ópera de Puccini, "Madama Butterfly", en la que se narra la sobrecogedora historia de desamor entre Cio- Cio- San, una joven e ingenua geisha y el bala perdida de Pinkerton, un "yankee vagabundo" que recorre el mundo rompiendo corazones en cada puerto por el que pasa a la espera de encontrar "una buena esposa americana". Si bien ya son varias las representaciones operísticas que un servidor lleva en la mochila, debo confesar que es el primer estreno al que asisto y sentía una especial inquietud ante lo que podía pasar, ya que los más habituados a estos acontecimientos mantienen que no hay representación como la del día del estreno. Para bien y para mal. O es la mejor de todas o la falta de rodaje y los nervios provocan un naufragio sin isla desierta a mano. Si a eso le sumas que esta obra es una de las piedras angulares de mi repertorio operístico particular, casi una partitura sagrada, es fácil entender el porqué de mi inquietud.

La marejada fue disminuyendo nada más entrar en el recinto y comprobar que, la tan alabada puesta en escena de Mario Gas era, efectivamente, impresionante. El escenario representa un plató cinematográfico de los años treinta con docenas de carpinteros, iluminadores, operadores de cámara, técnicos de sonido y fauna variada recorriéndolo de arriba abajo para pulir los detalles antes de que el director ordene "acción" y, de manera simultanea al comienzo de la ópera, dé inicio el rodaje de.......¡¡Madama Butterfly!! Y es que, efectivamente, las cámaras que recorren el escenario ruedan durante la representación y lo transmiten a las pantallas donde normalmente se emite lo que ocurre en el escenario, pero en un entrañable blanco y negro y con efectos de fundido a negro y movimientos laterales de cámara auténticamente cinematográficos. Esta curiosa apuesta permite también acceder a multitud de primeros planos de los cantantes, gracias a los cuales es posible apreciar como nunca el aspecto interpretativo de sus actuaciones.

Si la puesta en escena es brillante, en el plano musical, la presentación del tenor Plácido Domingo como director de orquesta en el Teatro Real ha resultado espléndida. En general, el paso del escenario al foso no suele ser un camino de rosas y son muchos los cantantes que han dado en hueso y han sido machacados por público y crítica en sus escarceos con la batuta. En este caso y a la espera de lo que digan las cabezas pensantes del mundo musical, a mí, me parece que nuestro internacional Plácido da una verdadera lección y transmite una inmensa fuerza en todas las escenas (especialmente en las más intensas, donde aflora su tendencia al histrionismo). Los actores responden con decisión y la orquesta suena conjuntada y poderosa. Sinceramente, una grata sorpresa.

Dejo para el final a los actores porque, sobre todo de uno de ellos hay mucho que decir. Todos están soberbios en el apartado interpretativo. Y cuando tienes una cámara en la cara que transmite a una pantalla el menor de tus gestos mientras castigas tu garganta, eso es aún más meritorio. En el apartado vocal, la mayor parte del reparto está más que correcto, excepción hecha de Carl Tanner que interpretó al rufián de Pinkerton y que anduvo escaso de fuerzas y poco generoso en sus presuntos momentos de lucimiento, lo que le hizo acreedor de un humillante y bochornoso abucheo en su turno de saludos. ¿Cuándo aprenderán estos repugnantes alborotadores de guante blanco que se camuflan en la masa para vomitar sus frustraciones que hay otros modos de manifestar tu desacuerdo con la actuación de un artista y que no implican su humillación a golpe de rebuzno? . Ya lo dijo Beethoven, "nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo". Si no te ha gustado, no aplaudas. Y punto.

Párrafo aparte merece el verdadero milagro de esta representación, la soprano chilena Cristina Gallardo Domâs, que debutó hace diecisiete años con el papel de Cio-Cio-San y que, a día de hoy, es, literalmente, Cio-Cio-San. Nunca había visto semejante exhibición interpretativa y vocal en un escenario. No sólo su voz es espléndida, medida, poderosa, exhibicionista cuando procede sino que su interpretación de la ingenua adolescente es, sencillamente, memorable. Cuando Cristina Gallardo interpreta la conocida "Un bel di bedremo" consigue que la recibas como si, efectivamente, fuera la primera vez que la escuchas. El emotivo y difícil dueto de amor del primer acto lo salva con una intensidad tal, que el pobre Pinkerton, más parece escucharla que cantar con ella. El uso de los primeros planos en las pantallas del teatro, además permiten acceder al inacabable repertorio de gestos y miradas de la chilena que en algunos momentos puramente expresivos, sin canto por su parte (el interludio del segundo al tercer acto, el momento del repudio familiar justo antes del mencionado duo de amor) resultan sobrecogedores en las expertas manos de esta artista arrebatadora.

Desgraciadamente, Cristina Gallardo ha anunciado que ésta es la última vez que interpretará el personaje que le ha dado fama internacional. Una pena, la verdad, pero un estímulo más para no perderse este espectáculo irrepetible.

martes, 10 de julio de 2007

Merecidamente



La conocí hace ya cinco años y medio, en una fiesta de Nochevieja. Yo siempre le digo que me enamoré nada más verla y ella se pone flamenca y dice que no fue recíproco, que le costó entrar en el juego un poco más. Pero sé que miente. La conozco bien.

Vivimos un noviazgo corto, pero intenso y lo culminamos en poco más de ocho meses uniéndonos a través del rito hipotecario, el vínculo más resistente que ha creado el hombre. Este fuerte lazo, sin embargo, nos pareció poca cosa para el tesoro que teníamos entre manos y una noche de febrero en plena y solitaria Plaza de Oriente, en Madrid y frente al Palacio Real, sin un alma en cien metros a la redonda y bajo un frío inmisericorde le hice la pregunta que, desde siempre, estremece por igual a quien la hace y a quien la recibe. Entre el descontrolado castañeteo de dientes, creí escuchar un sí.

Como consecuencia de aquella respuesta , decidimos formalizar ese sí de tiritona y nos casamos en la que, para mí, sigue siendo la jornada más increible e inolvidable de toda mi vida. No consigo entender a los que abominan del día de su boda, tachándolo de vertiginoso, incómodo o espantosamente largo e interminable. Yo lo repetiría cada día. Me gustaría volver a sentir lo que sentí mientras me vestía para la ocasión. La llegada a la iglesia, los saludos, la franca alegría de todas las personas que compartieron con nosotros este día. Los nervios amables mientras esperaba su aparición, los cuchicheos que anunciaban su llegada, la repentina constatación de que la corbata quedaba más ajustada ahora que hacía un minuto, la impresión inenarrable que me produjo verla entrar en la iglesia, preciosa y radiante como nunca. No hay nada prescindible o que merezca ser borrado de ese día. Maldita sea la memoria que no me da para recordar todo lo que ocurrió en esas horas.

A veces me echa en cara con ese tono inalcanzable para los hombres (pero que las mujeres dominan a la perfección) y que se sitúa en precario equilibrio entre la broma y el aviso que, últimamente le dedico mucho tiempo a trajinar por este blog y que eso me quita tiempo para ella. Como lleva razón, hoy, que se cumplen tres años de aquel día inolvidable, me ha parecido el mejor momento para restablecer el equilibrio en su beneficio a través de esta entrada que, merecidamente le corresponde a esta increible mujer a la que quiero y con la que volvería a compartir mi vida. Tantas como me tocaran en suerte.

viernes, 6 de julio de 2007

No apto para diabéticos


Atacan de improviso y, generalmente, sin avisar. Salen de los bares, por las ventanillas abiertas de los coches, por debajo de las puertas de las casas de nuestros vecinos y, a veces, en la tuya propia, donde menos podrías esperar. Como no andes rápido de reflejos y te alejes de su zona de influencia son perfectamente capaces de arruinarte el día.Son, en mi opinión, las canciones más pastosas, cursis y edulcoradas que el hombre ha tenido la desgracia de escuchar. Si padeces de diabetes, no deberías seguir leyendo y, por supuesto, si rondan tu barrio, mantente en tus aguas territoriales.


EBONY AND IVORY


El indiscutible número uno. Es difícil resultar más desagradable en menos de tiempo. No hay tiempo para la esperanza. Comienza y a los diez segundos, tienes el azúcar por las nubes. Que dos pesos pesados de la música como Stevie Wonder y Paul Mc Cartney compusieran tamaña aberración aún no tiene explicación. Y no me refiero solo a la bochornosa letra llena de cursiladas que sólo puede cantarse con una sonrisa de imbécil en la cara y moviendo la cabeza de izquierda a derecha, sino a esa melodía que se adhiere al cuerpo y que te deja toda la mente empapada en melaza. Tan mala es la repulsiva cancioncilla que pocas series de televisión no la han parodiado sin compasión alguna. Nunca suficiente, cuando se trata de una patochada como ésta en la que entre otras lindezas se incluyen frasecitas como "Ébano y marfil, viven juntos en perfecta armonía. Codo con codo en mi piano. Oh, Señor, ¿por qué no podemos?". Imposible ser más cursi y pasteloso.



MORE THAN WORDS


Como veían que sus temas rockeros eran motivo de chufla entre el sector más duro de la audiencia y tampoco conseguían concetar con el sector más comercial y pop por ser demasiado "macarras" para sus dulces orejitas, a los figurines de la banda Extreme (de la que ya no se acuerda ni la madre que los parió) decidieron comerse el mercado con está almibarada y repulsiva balada que, ya desde su primer acorde (fruto de un profundo estudio del curso CEAC para guitarra) avisa de lo que se avecina. Ojito con la letra del estribillo: "Más que palabras, es todo lo que necesité que me mostraras. Entonces no tendrías que decir que me amas. Porque yo ya lo sabría". No, yo tampoco tengo ni la más remota idea de lo que está hablando este hombre, pero juro que es literalmente lo que dice en la canción original. El video tampoco tiene desperdicio con el espantajo del cantante y el guitarrista sentados en sendas banquetas al estilo "club de la comedia" mientras dan esos horribles y descafeinados agudos de coro celestial. Afortunadamente, el grupo apenas duró un par de años y no tengo ni la más remota idea de por donde andan estos tipos.


SABOR DE AMOR


Es pensar que los autores de "Sin aliento", "Espuelas" o "El club del alcohol" son, también, los perpetradores de este horror veraniego y siento las irrefenables ganas de lanzar a la escombrera la disografía completa de Javier Ojeda y su panda. Si el sabor del amor es el de las naranjas en agosto o el de las uvas en abril, prefiero odiar de por vida. Siguiendo la tónica de todas estas espantosas canciones, el tema fue un éxito sin precedentes y todavía encuentro personas (cada vez menos gracias a mi labor de exterminio sistemático) que la definen como "la mejor canción de Danza Invisible". No, amigos, no sólo es la peor, sino que, este tema marcó su imparable declive y nada volvió a ser lo mismo. Nunca les perdonaré el infernal verano que me dieron con esta empalgosa menestra de sabores y rimas como melón con mejillón o sal con mar. Imperdonable para esta, por otra parte, estupenda banda.


IT MUST HAVE BEEN LOVE


Los miembros de Roxette todavía no se explican qué llevó a los productores de "Pretty Woman" a incluir en la banda sonora de semejante taquillazo un truño de tal calado. Lo cierto es que les vino de muerte y, durante unos años vivieron del cuento a costa de nuestra salud auditiva. Aparecía la hombruna cantante y el fumado del guitarrista, sonaba ese previsible medio tiempo típico de las baladitas de los noventa que tantas urticarias fue capaz de provocar en aquella época. Como en España, el grupo tuvo tan desmesurado éxito, fue editado un disco de canciones en castellano que, por supuesto, incluía este inmenso despropósito y que se rebautizó como "No sé si es amor". Cuesta creelo, pero en castellano es todavía peor. Mucho peor.


ANGIE


Sí, amigos. Sus majestades los Rolling Stones son grandes. Quizás los más grandes, pero, no por ello, van a dejar de meter el cuezo en alguna ocasión. A pesar de su condición de clásico, "Angie" es una tortura auditiva de primera magnitud. Me resulta inconcebible que, por ejemplo, "Wild horses" no sea la "balada oficial" de la banda y, por el contrario lo sea esta pastosa cancioncilla del "Goat´s head soup". La tendencia al falsete de Jagger en los temas lentos, en esta ocasion alcanza cotas nunca separadas. Todo es cursi, pesado, previsible y aburrido en este tema, lo que es imperdonable para los creadores de algunas de las mejores canciones de la historia. Si, por casualidad, la escucho en la radio, lo que, misteriosamente, ocurre a menudo, tengo que llegar a tierra firme rápidamente y poner en el reproductor "Ruby Tuesday", "Waiting on a friend" o la mencionada "Wild horses". Mano de santo. De verdad.

domingo, 1 de julio de 2007

Super Ratón y el calentamiento global



En el día a día encuentro tantos acontecimientos que llaman mi atención, tantas oportunidades de manifestar incredulidad o sorpresa por las cosas que la gente piensa o hace, que llega un momento en el que uno no sabe si en el fondo no ha crecido y lo sigue viendo todo con los permanentemente asombrados ojos de un niño o, por el contrario, se está haciendo mayor y su visión de los acontecimientos que nos rodean comienza a dar claras muestras de senectud y agotamiento. En el fondo, supongo que desde el principio de los tiempos, todos pensamos lo mismo de la época en la que nos ha tocado vivir.


Por ejemplo, hace un par de días, Al Gore ha aterrizado en las Islas Canarias en una nueva etapa de su campaña de concienciación internacional sobre los peligros del cambio climático. En los tres días que ha permanecido en nuestro país, ha pronunciado dos conferencias de 75 minutos cada una sobre el tema y se ha llevado por sus palabras la cantidad de 240.000 euros. Por cada una, claro. Y, por supuesto, con gastos pagados de alojamiento en suites de lujo, manutención y transporte para él y para todo su ejército de secretarios, asesores y publicistas.

Por lo que comentan en los foros especializados sobre ecología y medio ambiente que he podido ojear, sus iniciativas no pasan de ser un batiburrilo muy básico de información sesgada y catastrofismo mesiánico que, sin estar exento de cierta base (a nadie puede escapársele que la emisión de gases y el calentamiento del planeta en nada pueden beneficiarnos) carece de la investigación suficiente y de la profundidad necesaria como para ser otra cosa que un buen altavoz para las actividades científicas de los que, realmente, tienen algo que decir sobre este tema. Su labor, en este sentido, es la misma que la de los discos de Luis Cobos para la música clásica: simplificar lo grande para acercarlo al gran público e incentivar así una curiosidad que facilite el acceso a lo realmente importante. Lo que no deja de tener su mérito, por otra parte.

Pero, claro, estamos hablando de un hombre que era vicepresidente de los Estados Unidos cuando este país se negó a firmar el famoso Protocolo de Kyoto y que, poco después no tuvo reparo en ratificar el llamado Plan Colombia, en virtud del cual y con la sana intención de erradicar de este país los cultivos de coca, se promovía la fumigación aérea con herbicidas que no solo se llevaban por delante los cultivos de dicha droga (aunque al parecer con mucha menor eficacia de la prevista) sino todo lo que se encontraba a su paso, incluidos cultivos agrícolas tradicionales y la salud de los viandantes que circulaban en ese momento.


En los últimos meses, este vitaminado y supermineralizado muchachote está recorriendo el planeta propagando su fundamentalismo carbónico y creando un escenario pre- apocalíptico que le está generando unos desmesurados e inmerecidos ingresos (que en el caso de su visita a nuestro país han sido financiados además, en parte, por el gobierno del cabildo insular) que, no solo no parecen importarle a nadie sino que, además le proporcionan unos muy discutibles méritos que lo han llevado a ganar el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación en este año 2007, dejando en el banquillo a entidades como Intermon con cincuenta años de experiencia en labores humanitarias por todo el mundo.

Fue una pena que este armario ropero no ganara las elecciones del año 2000 en los Estados Unidos. Ni mucho menos por que fuera a ser un buen presidente (nada parece indicarlo) sino porque su triunfo hubiera impedido la llegada al poder de ese borracho pendenciero que lleva las riendas del país más poderoso del mundo en la actualidad. Y además nos hubiéramos ahorrado casi un cuarto de millón de euros y ciento cincuenta minutos de parrafada soporífera. Lo dicho, una pena.

miércoles, 27 de junio de 2007

Mis malvados favoritos



Son los peores de todos. Los más malos, los más crueles y dañinos. Han matado, robado y torturado. Emulando al rey de los Hunos, por donde pasan no crece la hierba. Y sin embargo, los adoramos. Cuando aparecen en la pantalla, todo lo demás se difumina. Se convierten en el centro de atención y lo único que importa es saber qué harán, si lograrán su objetivo o, por el contrario, será el aburridísimo y bondadoso protagonista el que se saldrá con la suya y mandará al infierno al malvado villano con nuestros mejores deseos de pronta recuperación.

Son los mejores villanos que, en mi opinión, han aparecido en una pantalla de cine. El que no esté de acuerdo o considere que alguien sobra o falta, que hable directamente con ellos. Yo, por mi parte, prefiero mantenerlos lejos.

HANNIBAL LECTER

El indiscutible número uno. Aunque fue perdiendo fuelle en las demás entregas de la saga. Su aparición en "El silencio de los corderos" marcó un hito que, aún no ha sido superado. Refinado, inteligente, amoral, cruel y con una predilección especial por el chianti, encontrarlo de pie, en su celda con esa mirada de hielo y esa sonrisa demoníaca ya nos hizo pensar que algo nuevo acaba de nacer. Después le admiramos jugando al ratón y al gato con la estupenda Jodie Foster y la sensación se hizo más intensa. Cuando le observamos con el rostro bañado en sangre después de masacrar a dos policías mientras se perdía en la música de Mozart que escucha en su celda, tuvimos la certeza de que acabábamos de asistir a algo grande El resto es historia y de la mejor que uno puede encontrar.

CARTER HAYES

Tras perder el norte en aquella divertidísma fumada que fue "Bettlejuice", Michael Keaton sacó su lado más oscuro y creo a este lunático inquilino que en "De repente, un extraño" se dedica, literalmente, a destrozar la vida de una pareja de sosos (Matthew Modine y Melanie Griffith) que cometen el error de alquilarle una habitación en su idílica casita que, al menos a mi, me recordaba bastante a la de Norman Bates. Es difícil explicar qué lo hace tan odioso a este personaje..¿el uso indiscriminado de cucarachas?, ¿el cinísmo infinito con el que trata a la parejita, con esa continua expresión de "a mi que me registren"? Para la posteridad, la imagen de un vapuleado Keaton viendo como la polícia se lleva a Modine y, en consecuencia, dejando a Melanie completa sola en la casa. Hasta la aparición del amigo Lecter, mi villano favorito.

MICHAEL CORLEONE

Al principio puede sorprender su inclusión en esta lista de asesinos caníbales y sanguinarios. Michael sólo cuenta con un asesinato en sus manos (que, por cierto da lugar a una de las mejores secuencias de esta obra de arte que es la trilogía de "El Padrino"), pero son centenares los que han sido arruinados, estrangulados, torturados y humillados por orden de este temible e imperturbable capo mafioso con el que Al Pacino logra la interpretación más lograda de una carrera llena de momentos estelares. Es espeluznante observar su evolución desde la desenvuelta candidez de la primera entrega, a la vejez castigada por el dolor y la pérdida de la tercera parte (con los treinta minutos finales más intensos que estos ojos han visto), pasando por ese monstruo cainita del segundo e insuperable capítulo de la que, sin duda, es la saga más impresionante que ha habido, hay o habrá en la historia del cine.

TOMMY UDO


Si hay alguien capaz de lanzar escaleras abajo a una paralítica en su silla de ruedas mientras torturas sus oidos con tu risita infernal (imprescindible escucharla en versión original), ese es Tommy Udo. O lo que es lo mismo, ese grandísimo actor de rostro indefinible que fue Richard Widmark y que en "El beso de la muerte" se dedica a complicar la existencia al pamplinas de Victor Mature en esta joya del cine negro de los años cuarenta. Es sorprendente como el tiempo no ha afectado ni un ápice a este historia cruda y actual llena de corrupción, soplones y asesinos sin escrúpulos que, no obstante, no logran arrebatar el cetro de estrella de la función al amigo Udo. Muchos años después, Nicholas Cage intentó borrar el recuerdo de Widmark en una versión de la película que rodó Barbet Schroeder. ¿Necesito decir que fracasó?

ANNIE WILKIES

No todos los villanos tienen que afeitarse por las mañanas. Y para demostrarlo, nadie mejor que esta admiradora desquiciada que encarna Kathy Bates en "Mysery". Si estás loca, admiras enfermizamente a un escritor con el aspecto de James Caan y lo encuentras malherido en las colinas con el depósito de auxilio en mínimos históricos, es muy posible que termines por convertirte en carcelero de lo que más quieres. Claustrofóbica película de un Rob Reiner en estado de gracia, asombra la habilidad de la inmensa Kathy Bates para pasar de la dulzura a la brutalidad, del abrazo al mordisco. Siempre que veo una maza gorrinera me acuerdo de esta espléndida adaptación del mundo inacabable de Stephen King. A pesar del inenarrable talento de mi oronda favorita, los mayores aplausos se los dedico al magnífico James Caan en este esfuerzo de inmovilidad interpretativa realmente inolvidable.

ALIEN

El sueño de todo dentista resultó ser, además, un bicho de unas malas pulgas difícilmente superables. Si a eso le sumas un deseo voraz de calor de pecho ajeno y una mala sangre como nunca se ha visto, te encuentras con este auténtico mito del cine, capaz de mantenerse en las pesadillas de medio mundo desde su primera aparición en la obra maestra de Ridley Scott. Aguantó bien al barroquismo de "Aliens" y resultó especialmente perturbador cargándose presos en la reivindicable "Alien 3". El cine fantástico no puede prescindir de este villano indestructible que vio la luz desde el pecho de John Hurt hace ya más de 25 años y que nos permitió descubrir el lado mas sensual de la hombruna Sigourney Weaver, gracias a su uniforme de batalla a base de bragas y camiseta.

CAPITAN VIDAL

Podrá parecer excesivo, pero, en mi opinión, él Capitán Vidal que moldea Sergi López en "El laberinto del fauno" es uno de los villanos más aterradores que se han pasado por las pantallas de cine en los últimos años. Desde su primer segundo de metraje, el actor catalán consigue transmitir esa sensación de "olla a presión" que lo rodea en toda la película. Por esa razón, es tan perturbadora su presencia. No sabes si va a besar al niño o le va a reventar el cráneo con una barra de hierrro. Secuencias como el interrogatorio al tartamudo o el momento en el que descubre la tapadera del personaje de Maribel Verdú son para helar la sangre. Aunque ya demostró su capacidad para el mal en películas como "Harry, un amigo que os quiere", para mi, fue un descubrimiento. Que vuelva cuando quiera.







viernes, 22 de junio de 2007

El ogro verde del ejército británico


En 1969, el escritor británico George MacDonald Fraser publicó el primero de los varios tomos que componen los llamados "Diarios de Flashman". En ellos, el octogenario militar Harry Flashman (personaje que ya aparecía de la novela "La época escolar de Tom Brown", de Thomas Hughes) narra en primera persona sus memorias y recuerdos sobre sus años bélicos recorriendo el mundo en las distintas campañas que inició el ejercito británico en plena época colonial.

Si lo dejáramos aquí, sería comprensible que no hubiera picado la curiosidad de nadie. Con libros y películas como "Las cuatro plumas" o "Tres lanceros bengalíes" ya teníamos bastante para cantar las glorias de los británicos en La India o Afganistan. ¿Qué es lo que hace que estos libros sean una experiencia nueva y sorprendente? Pues exactamente lo mismo que hace del ogro verde de "Shreck" una visión radicalmente novedosa del mundo de los cuentos para niños. A diferencia de los "casacas rojas tradicionales" henchidos de patriotismo, honor y valentía, Harry Flashman (Flashy para los amigos), y siempre según sus propias palabras, tan sólo es titular de tres virtudes "los idiomas, los caballos y la fornicación". Es el tipo más pendenciero, cobarde, traicionero y misógino del honorable ejército de su majestad.

Y lo mejor de todo es que no existe una justicia divina que haya castigado a tan deleznable personaje con la miseria personal o con una muerte horrible que haga justicia a tanta cobardía y maldad. Muy al contrario, Flashman escribe sus memorias desde la calma y la tranquilidad que proporcionan un alto cargo en el ejército, una inmensa fortuna, una colección de condecoraciones como ningún otro y la consideración de heroe nacional indestructible.

Será el famoso encanto de la maldad, pero no es posible leer estos doce tomos (por ahora) que componen los mencionados diarios, sin dejar de admirar la capacidad de este hombre para recorrer el salvaje oeste, los mares de Madagascar, La India, Alemania y tantos otros países, haciendo las mayores vilezas que uno pueda imaginar, para, finalmente, apañárselas con el uso de alguna de las mencionadas virtudes para que todos los testigos de su inmensa cobardía o bien mueran o bien cambien de opinión por alguna casualidad o a través de alguna treta urdida por su mente de villano sin escrúpulos. No importa cual sea el modo (lanzar a los lobos a tu fiel sirviente para que tu trineo vaya más rápido y puedas huir de una horda de rusos agresivos, entregar una pistola descargada a tu contrincante en un duelo para poder eliminarlo y acostarte con su mujer, culpar al hombre que acaba de salvarte la vida para escapar de las torturas de un sádico del látigo...) lo importante es regresar al país como un valiente y leal soldado hasta su próxima misión. Además y dado que normalmente, es el único superviviente de las campañas en las que participa y él se encarga de hinchar hasta lo increible sus inexistentes hazañas, su fama es conocida en todo el ejército y es a él al que, para su propio horror y alegría nuestra, le encargan las más duras y peligrosas misiones.

Por si no fuera suficiente con las trepidantes y divertidas peripecias del amigo Flashman, las obras tienen además un indiscutible encanto histórico. La labor de ambientación del autor es irreprochable, documentada, prolija y bastante ajustada. Los únicos errores que pueden localizarse son achacables, según el autor (que jura en el prólogo del primer libro de la serie que "se encontró" los diarios en un anticuario de Leicestershire, limitándose únicamente a publicarlos y efectuar pequeñas correcciones de estilo), a la avanzada edad de Flashman cuando escribió (o dictó) sus memorias, lo que, posiblemente le haya llevado a confusiones de detalle. Bismarck, Lola Montes y el General Custer. La carga de la Brigada Ligera, la retirada de Kabul de 1842 y la batalla de Little Bighorn. Personajes y acontecimientos todos ellos que aparecen en alguno de los libros de esta serie y en los que Flashy tiene una capital importancia, como una especie de Forrest Gump inteligente, borracho, traidor y mujeriego.

Un personaje este Flashman. Os aseguro que merece la pena darle una oportunidad y adentrarse en su peculiar mundo de vilezas. Y al que le dé un poco de pereza, que sepa que existe una película rodada por Richard Lester en 1975 y con el inmenso Malcom Mac Dowell dando vida a nuestro héroe que puede servir para hacerse una idea de por donde van los tiros con el amigo Flashman.


martes, 19 de junio de 2007

Mozart ha resucitado


Inquietantes noticias llegan desde Viena. Al parecer, todo apunta a que Mozart ha resucitado. Os comento las últimas novedades sobre el tema.


Hace unos días, encargados del mantenimiento del Cementerio Central de Viena encontraron un agujero en el suelo de un par de metros de profundidad cerca de donde se supone está enterrado el compositor austriaco, Wolfang Amadeus Mozart. Diversas pruebas científicas practicadas "a pie de calle" han acreditado que, efectivamente, ese era el lugar donde Mozart ha reposado hasta hoy.


Según el portavoz de la policia local, lo más extraño del hecho es que el agujero parece estár excavado desde dentro y hacia el exterior, "como si el mismo Mozart hubiera salido por su propio pie, como si hubiera resucitado" ha manifestado con creciente recelo. Las mismas fuentes citadas han asegurado que no hay indicios para pensar en una profanación o un atentado integrista de "Verdu´s", el conocido grupo antimozartiano.


Tras esta inquietante noticia, se ha producido un hecho que no hace sino incrementar el convencimiento de que estamos asistiendo a acontecimientos de clara índole sobrenatural.


En la sede de la compañía publicitaria M.P.D.I (al parecer, la dirección de dicha empresa quiere, por seguridad, guardar el anonimato) se ha producido un sangriento altercado que ha convulsionado el pais. Varios miembros del equipo creativo han perdido la vida en extrañas e idénticas circunstancias: todos ellos fueron lanzados desde el vigésimo tercer piso de la torre donde M.P.D.I tiene su sede con unos electródos de titanio conectados a sus genitales. Hasta el momento, no está claro si la muerte se ha producido por el estallido de sus cuerpos contra el asfalto o por los 500.000 voltios de los electrodos que traían adheridos. Realizadas las autopsias, se han encontrado restos de discos compactos en sus estómagos que, por los indicios encontrados, fueron forzados a tragar, posiblemente enteros, antes de ser lanzados por la ventana. La policía y los miembros del gobierno han manifestado su rechazo a este tipo de comportamientos. "Nos parece muy cruel que les hayan obligado a tragar los discos enteros" ha afirmado el portavoz de las fuerzas de seguridad del estado.


Varios inquietantes elementos conectan los acontecimientos en Viena con los sangrientos hechos en M.P.D.I. Para empezar se han encontrado restos de tierra en el despacho donde se produjeron los hechos que, una vez realizados los correspondientes y exhaustivos análisis han resultado ser idénticos a los existentes en el fondo de la cavidad localizada en la capital austriaca. En otro orden de cosas, la policía científica ha llegado a la conclusión de que los discos localizados en el estómago de los fallecidos eran todos iguales, todos contenían el primer y segundo acto de "La flauta mágica", la genial ópera de Mozart. Por si todo esto fuera poco, un nuevo elemento actua de nexo entre los fallecidos: el grupo al completo fue el encargado de la última campaña publicitaria para España de la empresa italiana Enel, en la que, utilizando pasajes inmortales de la mencionada ópera de Mozart, se modificaban los versos en alemán del original para, en castellano, publicitar los beneficios obtenidos por la empresa, así como las ventajas de utilizar sus servicios para los consumidores. Todo ello, cantado con ostentoso mal gusto y con una orquestación a milímetros de los politonos.


Ante tales coincidencias y aunque los miembros del gobierno intentan calmar las especulaciones, coge fuerza la teoría del castigo sobrenatural, lo que ha provocado que otras empresas como la comercializadora del papel de cocina Colhogar haya cerrado un contrato con una compañía de seguridad para proteger a los publicitarios que, hace unos años, utilizaron el "Et incarnatus est" de la Misa en do menor del compositor austriaco para cantar las maravillas del mencionado producto. Otras empresas dedicadas a las compresas con alas, el vino dulce y los zapatos ortopédicos, que tenían previstas campañas en las que la música de Mozart tenía capital importancia han cancelado los proyectos hasta nueva orden.


Si yo fuera un miembro de La Trinca, iría haciendo las maletas: en la tumba de Beethoven han empezado a escucharse ruidos sospechosos.