Con el sugerente y atractivo subtítulo de "Noir", Marvel ha iniciado recientemente la edición de varias series limitadas (de cuatro capítulos, por lo general) en las que los lectores asistimos a una curiosa y anacrónica aproximación a sus personajes y cabeceras más populares.
Haciendo bueno aquello de que el crimen, para que en realidad sea crimen debe tener el sabor propio de los años treinta, la editorial norteamericana ha trasladado a aquella conflictiva época, personajes de la franquicia con el tirón de Lobezno o Spiderman, situando su origen en aquellos años de corrupción y violencia, desarrollando sus aventuras sobre referencias clásicas del cine negro. Panini Comics, la compañía encargada de la comercialización en España de las obras de Marvel ha dado el banderazo de salida con la serie dedicada a mi admirado y amistoso vecino Spiderman. Y el resultado es muy recomendable.
Sobre una historia escrita por David Hine y Fabrice Sapolski, "Spiderman Noir" rinde homenaje a películas como "La ley del silencio", "Código del hampa" u otras más recientes como "L.A. Confidential", situando el nacimiento del trepamuros en plena depresión norteamericana. Hay, por otro lado y como atrevida contradicción, guiños a la modernidad del personaje como las referencias a la memorable etapa del guionista J.M. Straczinsky en la serie regular del cabeza de red, recientemente concluida o los homenajes que Hines y Sapolski ofrecen al clásico cinematográfico de Todd Browning, "Freaks". Todo ello convierte "Spiderman noir" en un producto innovador, moderno y atrevido.... ¡¡en medio de la Gran Depresión norteamericana de los años treinta!!
En este mismo sentido, resulta sumamente original e ingeniosa la forma en la que personajes tan famosos de la franquicia como Norman Osborn, Kraven, J.J. Jameson o Felicia Hardy son transformados en arquetipos clásicos de novela negra sin que la jugada chirrie en ningún momento. Así, la ambigua Gata Negra de los comics tradicionales es aquí la dueña de un prostíbulo de lujo con buen corazón, mientras que Norman Osborn encaja como un guante en su papel de capo mafioso rodeado de sicarios con los rostros de enemigos clásicos del trepamuros como Kraven o un escalofriante Adrian Toomes que es, sin duda, el mayor acierto de la obra. De la nueva orientación dada por los autores a la plomiza tía May y al propio Peter Parker, prefiero no hablar para no arruinar la sorpresa.
La parte gráfica corre a cargo de Carmine di Giandominico que lleva a cabo un trabajo impecable, dotando al conjunto de una atmósfera oscura, densa y expresionista que alcanza momentos sencillamente redondos como la muerte de Ben Parker o el tramo final en las cloacas. Respecto a su diseño de nuestro amistoso vecino, a medio camino entre Spirit y Veneno, sólo decir que es todo un acierto: resulta inquietante, creíble (un tipo deslizándose por los tejados con un pijama azulgrana resultaría bastante fuera de lugar) y, a pesar de estar tan alejado de la imagen tradicional del personaje creado por Stan Lee y Steve Dikto, es sumamente fácil identificarlo como el cabeza de red que todos conocemos. El pistolón que le han colocado como detalle final otorga al conjunto ese toque retro tan interesante que rodea toda la obra.
Para los próximos meses, Panini anuncia la publicación de las series dedicadas a Lobezno, Daredevil y X-Men. Por lo que he podido leer en la red, el nivel se mantiene e, incluso, en el caso de la serie dedicada al Profesor Xavier y sus alumnos, se alcanzan cotas realmente memorables. Permanezcan atentos a su librería y háganse con esta excelente forma de invertir quince euros. Seguro que nadie se arrepiente.
Haciendo bueno aquello de que el crimen, para que en realidad sea crimen debe tener el sabor propio de los años treinta, la editorial norteamericana ha trasladado a aquella conflictiva época, personajes de la franquicia con el tirón de Lobezno o Spiderman, situando su origen en aquellos años de corrupción y violencia, desarrollando sus aventuras sobre referencias clásicas del cine negro. Panini Comics, la compañía encargada de la comercialización en España de las obras de Marvel ha dado el banderazo de salida con la serie dedicada a mi admirado y amistoso vecino Spiderman. Y el resultado es muy recomendable.
Sobre una historia escrita por David Hine y Fabrice Sapolski, "Spiderman Noir" rinde homenaje a películas como "La ley del silencio", "Código del hampa" u otras más recientes como "L.A. Confidential", situando el nacimiento del trepamuros en plena depresión norteamericana. Hay, por otro lado y como atrevida contradicción, guiños a la modernidad del personaje como las referencias a la memorable etapa del guionista J.M. Straczinsky en la serie regular del cabeza de red, recientemente concluida o los homenajes que Hines y Sapolski ofrecen al clásico cinematográfico de Todd Browning, "Freaks". Todo ello convierte "Spiderman noir" en un producto innovador, moderno y atrevido.... ¡¡en medio de la Gran Depresión norteamericana de los años treinta!!
En este mismo sentido, resulta sumamente original e ingeniosa la forma en la que personajes tan famosos de la franquicia como Norman Osborn, Kraven, J.J. Jameson o Felicia Hardy son transformados en arquetipos clásicos de novela negra sin que la jugada chirrie en ningún momento. Así, la ambigua Gata Negra de los comics tradicionales es aquí la dueña de un prostíbulo de lujo con buen corazón, mientras que Norman Osborn encaja como un guante en su papel de capo mafioso rodeado de sicarios con los rostros de enemigos clásicos del trepamuros como Kraven o un escalofriante Adrian Toomes que es, sin duda, el mayor acierto de la obra. De la nueva orientación dada por los autores a la plomiza tía May y al propio Peter Parker, prefiero no hablar para no arruinar la sorpresa.
La parte gráfica corre a cargo de Carmine di Giandominico que lleva a cabo un trabajo impecable, dotando al conjunto de una atmósfera oscura, densa y expresionista que alcanza momentos sencillamente redondos como la muerte de Ben Parker o el tramo final en las cloacas. Respecto a su diseño de nuestro amistoso vecino, a medio camino entre Spirit y Veneno, sólo decir que es todo un acierto: resulta inquietante, creíble (un tipo deslizándose por los tejados con un pijama azulgrana resultaría bastante fuera de lugar) y, a pesar de estar tan alejado de la imagen tradicional del personaje creado por Stan Lee y Steve Dikto, es sumamente fácil identificarlo como el cabeza de red que todos conocemos. El pistolón que le han colocado como detalle final otorga al conjunto ese toque retro tan interesante que rodea toda la obra.
Para los próximos meses, Panini anuncia la publicación de las series dedicadas a Lobezno, Daredevil y X-Men. Por lo que he podido leer en la red, el nivel se mantiene e, incluso, en el caso de la serie dedicada al Profesor Xavier y sus alumnos, se alcanzan cotas realmente memorables. Permanezcan atentos a su librería y háganse con esta excelente forma de invertir quince euros. Seguro que nadie se arrepiente.
