Dicen que tan sólo usamos un diez por ciento de nuestra capacidad cerebral. Por esa misma razón, imagino, es muy difícil que un ser humano especialmente dotado para una actividad logre destacar a similar o idéntico nivel en alguna otra. Por ejemplo, Rafa Nadal, con una raqueta en la mano y sobre cualquier tipo de superficie tenística es un huracán deportivo frente al que apenas es posible resguardarse. Ahora bien, sustituyes el pantalón corto por un traje, la raqueta por un micrófono y el sudor por la gomina, y el excepcional deportista se convierte en un ser unicelular incapaz de ligar dos palabras seguidas con un mínimo de sentido. El refranero español es una fuente de conocimientos interminable y guarda una sentencia casi para cada acontecimiento. El aplicable en este caso es, obviamente, aquel que dice, "zapatero a tus zapatos".
Otra persona a la que podríamos mandarle un correo electrónico con esta perla hispana es a la modelo venezolana, Dayana Mendoza, que con apenas veintidós años fue coronada Miss Universo en julio del año pasado y que con motivo de su reciente viaje al tenebroso e impopular Centro Penitenciario de Guantanamo, en las costas de Cuba, ha montado un buen follón (con perdón) al describir la experiencia como "interesante y divertida", lo que teniendo en cuenta todo lo que se sabe del lugar en cuestión y sin poder olvidar que ella misma padeció un secuestro en su país hace un año y medio, no deja de ser, cuanto menos, chocante.
Para Dayana, el viaje ha sido "una experiencia increíble". Nada más llegar, al parecer, asistieron a "un enorme almuerzo" para luego visitar "uno de los bares que tienen allí" y asistir, entre otros eventos a una exhibición por parte de los perros guardianes que resultó "muy linda ". Sin embargo, escribe la venezolana, eso no fue lo mejor, ni tampoco el "interesante" paseo por "los campos de detenidos " donde vio "las cárceles, dónde se bañan (los presos) y cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros". No, sin duda, lo mejor, fue "el agua de la Bahía de Guantánamo" que "es taaan hermosa" y que pudo disfrutar "por lo menos por una hora", antes de salir escopetada hacia Miami, donde, paradojas de la vida, tras tanta diversión, le esperaba una durísima e inhumana sesión de fotos para la revista "People".
Desde aquí y siempre desde el cariño y el respeto, invitamos a la bella Dayana a que, visto lo visto, se lo piense muy mucho antes de aceptar según qué invitaciones. Tiemblo sólo de imaginarla apalabrando una visita a Auschwitz con motivo de algún acto institucional, para luego escribir en su blog acerca de las hermosas y amplias casas de madera del país que encontró, el alto grado de higiene que debían mantener todos los que allí pasaban el día a juzgar por las enormes duchas que aún hoy se mantienen en pie o lo rica que debía de ser la comida que calentaban en esos hornos tan grandes que toco con sus manitas de porcelana venezolana. Aunque sea mucho pedir, Dayana, por favor, piénsalo dos veces. O tres si fuera posible.
Otra persona a la que podríamos mandarle un correo electrónico con esta perla hispana es a la modelo venezolana, Dayana Mendoza, que con apenas veintidós años fue coronada Miss Universo en julio del año pasado y que con motivo de su reciente viaje al tenebroso e impopular Centro Penitenciario de Guantanamo, en las costas de Cuba, ha montado un buen follón (con perdón) al describir la experiencia como "interesante y divertida", lo que teniendo en cuenta todo lo que se sabe del lugar en cuestión y sin poder olvidar que ella misma padeció un secuestro en su país hace un año y medio, no deja de ser, cuanto menos, chocante.
Para Dayana, el viaje ha sido "una experiencia increíble". Nada más llegar, al parecer, asistieron a "un enorme almuerzo" para luego visitar "uno de los bares que tienen allí" y asistir, entre otros eventos a una exhibición por parte de los perros guardianes que resultó "muy linda ". Sin embargo, escribe la venezolana, eso no fue lo mejor, ni tampoco el "interesante" paseo por "los campos de detenidos " donde vio "las cárceles, dónde se bañan (los presos) y cómo se entretienen con películas, clases de arte, libros". No, sin duda, lo mejor, fue "el agua de la Bahía de Guantánamo" que "es taaan hermosa" y que pudo disfrutar "por lo menos por una hora", antes de salir escopetada hacia Miami, donde, paradojas de la vida, tras tanta diversión, le esperaba una durísima e inhumana sesión de fotos para la revista "People".
Desde aquí y siempre desde el cariño y el respeto, invitamos a la bella Dayana a que, visto lo visto, se lo piense muy mucho antes de aceptar según qué invitaciones. Tiemblo sólo de imaginarla apalabrando una visita a Auschwitz con motivo de algún acto institucional, para luego escribir en su blog acerca de las hermosas y amplias casas de madera del país que encontró, el alto grado de higiene que debían mantener todos los que allí pasaban el día a juzgar por las enormes duchas que aún hoy se mantienen en pie o lo rica que debía de ser la comida que calentaban en esos hornos tan grandes que toco con sus manitas de porcelana venezolana. Aunque sea mucho pedir, Dayana, por favor, piénsalo dos veces. O tres si fuera posible.
